La apertura de una cuenta bancaria: Sé el jefe de tu propio dinero

Zane Parks logró dos grandes hitos el año pasado: obtuvo su licencia de conducir y su primera cuenta corriente.

Parks, estudiante de último año en Trinity Christian Academy en Addison, Texas, explica que la cuenta bancaria vino junto con la licencia porque sus padres sabían que necesitaría “libertad en el camino”. Pero además de aprender a estacionar en paralelo y entrar en una autopista congestionada llegaron algunas lecciones importantes acerca de tener un presupuesto y mantener los gastos dentro de los límites. “Hubo algunos meses en los que tuve que esperar simplemente hasta el siguiente para poder llenar el tanque de gasolina”, cuenta Parks. “Fue intimidante; tenía miedo de quedarme al costado del camino”.

Gasta lo que tienes

Parks aprendió una lección financiera temprana que los expertos consideran importante: sólo puedes gastar el dinero que tienes. Para los adolescentes que tienen una cuenta bancaria, es un concepto que, si lo aprenden de forma anticipada, puede darles muy buenos resultados a lo largo de sus vidas. “[Tener una cuenta bancaria] inicia hábitos financieros excelentes y los planes de gastos de manera temprana”, explica el padre y abogado del área de Dallas, Pam Hardison. “Los adolescentes se dan cuenta de que pueden ser el jefe de su propio dinero. Pueden aprender a observar a dónde va su dinero y darse cuenta de que el café gourmet o una película extra podrían ser dinero que es mejor gastar el mes que viene”.

Abrir una cuenta significa aprender a navegar por el sistema bancario. Existen dos tipos básicos de cuentas bancarias: de ahorro y corriente. En general, las cuentas corrientes se usan para el dinero que pagará los gastos de rutina (piensa en el alquiler, gasolina y comida), y las cajas de ahorro se usan para guardar y separar dinero para un objetivo específico o en caso de una emergencia financiera. Puedes librar cheques contra una cuenta corriente, y las cajas de ahorro en general obtienen intereses, lo que significa que el banco te paga interés sobre el dinero que mantienes en la cuenta. Si bien las cajas de ahorro tienen tasas de interés relativamente bajas comparadas con otros tipos de inversiones, te dan acceso fácil a tu dinero.

Tanto las cajas de ahorro como las cuentas corrientes pueden venir con una tarjeta para el cajero automático o tarjeta de débito, que fuerza a los usuarios a limitar sus gastos a lo que tienen en sus cuentas bancarias. Según la Encuesta 2011 sobre Adolescentes y dinero de Charles Schwab, cerca del 52% de los adolescentes tiene una caja de ahorros, y cerca de un tercio de los adolescentes tiene una cuenta corriente. Aproximadamente el 42% tienen su propia tarjeta para el cajero automático o de débito.

A pesar de que la tarjeta de débito es una gran atracción para los adolescentes que abren cuentas bancarias, también es una de las maneras más fáciles de dar un mal paso financiero. Por eso los conocimientos bancarios y presupuestarios son una parte grande del programa en Survivor U, un curso educativo financiero iniciado por Hardison, el emprendedor Leslie Clayton y la empresaria Holly Powers. El curso se dicta en la Trinity Christian Academy, donde Parks concurre a la escuela secundaria, durante los períodos de estudio y en el verano, y cubre temas como bancos, impuestos e inversión.

Los tres fundadores de Survivor U están de acuerdo en que tener una cuenta bancaria en la escuela secundaria es una oportunidad excelente para los estudiantes y también una gran responsabilidad. Es un paso que los adolescentes deberían tomar con sus padres: No sólo cualquier menor de 18 años necesita el nombre de un padre en la cuenta por razones legales, sino que los adolescentes deberían tener alguna guía durante sus primeras experiencias bancarias, especialmente en áreas como manejo de presupuesto y seguimiento de gastos. “Si no tienes un plan de gastos, tu dinero se aleja flotando”, explica Powers. “Es como preparar palomitas de maíz sin la tapa de la olla, simplemente vuela por todos lados”.

Elección de un banco

Antes de abrir una cuenta, deberías investigar un poco. Encuentra un banco que esté cerca de tu hogar, escuela o trabajo, o que te resulte cómodo para llegar de alguna otra manera. Busca abrir cuentas que no requieran un saldo alto (la cantidad que planeas mantener en la cuenta), y busca la opción con menos comisiones. Las cooperativas de crédito (credit unions) son esencialmente lo mismo que los bancos, a pesar de que generalmente sólo están disponibles para miembros de una cierta población (gente que trabaja en una empresa o vive en una ciudad específica, por ejemplo).

He aquí algunos pasos básicos que tomarás cuando decidas que quieres una cuenta; pero recuerda, cualquiera que sea menor de 18 años tendrá que hacer todo esto con un padre o tutor.

  • Ve al banco. A pesar de que con frecuencia puedes abrir cuentas en línea, o por lo menos empezar el proceso allí, ir al banco en sí mismo te facilita realizar preguntas y aprender acerca de tu cuenta. Lleva tu licencia de conducir, cédula de identidad del estado, o un pasaporte para demostrar la identidad. Algunos bancos te permitirán abrir una cuenta en la ventanilla, pero muchos te solicitarán que te sientes en un escritorio con un empleado del banco. Si no estás seguro de con quién hablar, simplemente pregúntale a un cajero.
  • Decide qué clase de cuenta deseas. Si hiciste los deberes, tendrás una idea de lo que es mejor para ti, pero no tengas miedo de hacerles preguntas a los empleados bancarios para asegurarte de que termines con la clase de cuenta bancaria adecuada para tus necesidades.
  • Firma. Si no tienes 18, tu padre o tutor hará esto por ti, pero abrir una cuenta bancaria incluye un montón de papeleo y firmas. Asegúrate de entender qué significan todos los papeles y lo que estás firmando, y sigue haciendo preguntas si no estás seguro.
  • Consigue cheques. A pesar de que ahora no se usan con tanta frecuencia, en algún punto de tu vida tendrás que librar un cheque. Asegúrate de conocer todas las partes del cheque que se supone que tienes que completar: la fecha, la línea “para”, la cantidad del cheque tanto en números como en letras, y la firma en la esquina inferior derecha.
  • Consigue una tarjeta para el cajero automático / de débito. Esa es la forma en que la mayoría de los adolescentes usan las cuentas bancarias ahora, y te da mucha más libertad para acceder a tu dinero.
  • Regístrate para usar el banco en línea. La mayoría de los bancos y cooperativas de crédito te permiten controlar tus saldos en línea, y es un buen hábito para adquirir, explica W. Henry Walker, Director Ejecutivo de Farmers & Merchants Bank en Long Beach, Calif. “Mantener un saldo corriente y saber cuánto tienes y cuánto necesitarás” para los gastos, sugiere. No sólo es la mejor manera de detectar un fraude, sino que es importante conocer cuánto estás gastando para no gastar más dinero del que tienes.

Los controles frecuentes de tus saldos en la cuenta bancaria cumplen otro objetivo importante: detectar fraudes. Solamente en 2010, se perdieron cerca de $3.560 millones por fraudes a tarjetas de débito y crédito en los Estados Unidos, según The Nilson Report, que cubre la industria de pago electrónico. La manera más sencilla de capturar delincuentes financieros en el acto es monitorear las transacciones bancarias en línea de manera que se puedan encontrar las fraudulentas y avisar a la policía.

Las tarjetas de crédito generalmente limitan el daño financiero que se inflige a los portadores de la tarjeta en caso de fraude, pero con las tarjetas de débito, esas protecciones no siempre ocurren, explica Clayton. “Cada cuenta bancaria es diferente, así que es importante conversar acerca de las diferencias”, agrega.

La forma más sencilla de evitar fraudes es ser inteligente acerca de tus números de cuenta, PINs y contraseñas bancarias. Los empleados del banco nunca deberían solicitarte dicha información, sea en línea o por teléfono, así que nunca la reveles, advierte Walker. “Si alguien te la solicita, probablemente estés hablando con un estafador”.

 

Preguntas

¿Qué son las cajas de ahorro y las cuentas corrientes, y en qué se diferencian?

¿Cómo puede ayudarte a aprender a presupuestar el abrir una cuenta bancaria? ¿Por qué es importante esto, especialmente si usas una tarjeta de débito?

¿Cuál es la manera más sencilla de evitar los fraudes bancarios? ¿Experimentaste algún tipo de fraude bancario o robo de identidad? Si así fuese, ¿cómo sucedió y qué pasos tomaste para proteger mejor tu dinero?

 

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“Si no tienes un plan de gastos, el dinero se aleja flotando. Es como preparar palomitas de maíz sin la tapa de la olla: sencillamente vuela por todos lados.”
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