La reflexión como herramienta para escoger carrera universitaria

La fecha de graduación de bachillerato está cada vez más cerca y no puedes evitar sentir un vértigo enorme porque todavía no has elegido carrera universitaria. No eres de esos que siempre quisieron ser médicos o ingenieros. No tienes una vocación clara y tienes miedo a equivocarte. Tranquilo, lo que sientes es normal puesto que se trata de una decisión crucial que “no sólo marcará los próximos 4 ó 5 años sino que también tendrá un importante impacto en tu carrera profesional”, señala Miguel Costa, Director Ejecutivo de Admisiones de IE University.

El hecho de que hoy en día exista una enorme y creciente oferta educativa tampoco contribuye a tener una visión más clara. Según el último informe de la asociación sin ánimo de lucro de universidades españolas (CRUE) de octubre de 2017, sólo en los campus públicos presenciales españoles se imparten ya un total de 2.425 grados y 2.854 másteres. A nivel internacional, la situación es similar. Por ejemplo, en el último informe de webometrics, el ranking web de universidades, se analizaron más de 26.368 universidades de todo el mundo de un estimado de 40.000, según datos aportados por Costa.

Las dudas y la abundancia de datos parecen haberse aliado para ponerte las cosas difíciles. La buena noticia es que, independientemente de con qué perfil de estudiante te identifiques más, con el indeciso o el vocacional, puedes poner en marcha un plan que te ayude a tomar esta decisión clave. Para ello, y como primer paso, Costa recomienda realizar “un profundo ejercicio de reflexión e información”. De hecho, esa reflexión personal llevó a Celia Lacave Díez, estudiante de 2º de Bachillerato en Laude El Altillo School, Jerez de la Frontera (España), a cambiar recientemente de opinión acerca de la carrera universitaria que quería estudiar. “Al principio el razonamiento que seguí para elegir carrera fue pensar en las asignaturas que más me gustaban. En base a eso decidí que quería estudiar Comunicación y Relaciones Internacionales. Pero ayer mismo estuve reflexionando sobre mis aptitudes personales, que son artísticas, y es lo que a mí me gusta de verdad, y decidí cambiar de carrera y estudiar Bellas Artes e Historia”.

Celia añade que en su primera decisión pesaron más los datos objetivos, “como el prestigio de la universidad o la media de acceso”, que sus gustos y aptitudes personales. “No me estaba tomando en serio el arte como carrera. Mi mayor miedo es que no fuera una buena decisión desde el punto de vista económico, que no pudiera ganarme la vida con ello. Pero tras esta última reflexión he decidido valorar más y darle el peso que le corresponde a mis aptitudes personales”, señala.

Celia ha realizado este profundo ejercicio de reflexión final a menos de un año de graduarse. Sin embargo, Costa recomienda hacerlo “al menos a lo largo de los dos últimos años del colegio y en algunos casos incluso antes por el hecho de tener que tomar asignaturas que luego pueden ser exigidas por algunas universidades para cursar ciertos estudios”. Aunque destaca que “no todos los alumnos tienen los mismos intereses, expectativas, limitaciones y por ello no creo que haya un periodo exacto en el que se deba hacer sino que ese periodo puede variar”.

Costa añade que todos los estudiantes, sin excepción, deberían realizar este ejercicio de reflexión “para confirmar que han tomado la decisión adecuada. Hay carreras muy vocacionales como Medicina, Arquitectura o Ingeniería donde esa reflexión puede ser muy temprana, pero incluso en esos casos debemos detenernos a confirmar que esos estudios y la profesión para la que nos prepara es la que cumple con nuestra expectativas. Además puede ser que necesitemos cursar asignaturas específicas para determinados estudios y universidades”.

El Director de Admisiones de IE University subraya que, además de la reflexión personal, la información es otro aspecto fundamental de la decisión final. “Debemos recopilar la mayor posible con el propósito de disminuir el riesgo a equivocarnos. De ese modo tendremos más posibilidades de elegir los estudios y universidad donde uno pueda sacar el máximo provecho de esa importante inversión no sólo económica sino de esfuerzo y tiempo”. Y añade que esta recopilación de información debe ser, además, lo más precisa posible e incluir cosas “como medias, requisitos de admisión de las universidades, test o pruebas adicionales exigidos, idiomas, qué elementos valoran, cómo prepararnos mejor, etc… Esto es especialmente relevante si uno está contemplando la posibilidad de estudiar fuera de su país”, porque los plazos cambian sustancialmente. Costa recuerda que, por ejemplo, “en el caso de universidades internacionales los plazos suelen anticiparse hasta dos años antes de finalizar el bachillerato (como es el caso de IE University) debido a que suelen ser decisiones más complejas donde además se debe solicitar visado, homologar estudios, encontrar alojamiento, etc…”.

Si deseas poner tus pensamientos en orden, puedes plantearte estas cuestiones que, a modo de guía, y en orden de importancia, te propone el Director de Admisiones de IE University:

  1. ¿Son los estudios que he decidido estudiar algo en lo que soy bueno, me apasiona y atrae?
  2. ¿Es una decisión personal o han influido mis padres, amigos o entorno?
  3. ¿Es esta universidad la que mejor me prepara para ello? Para ello hay que averiguar el tipo de universidad y reconocimiento, instalaciones, metodología, compañeros, profesores, idioma, país, acuerdos con otras instituciones. Todo ello marcará la formación y experiencia universitaria.
  4. ¿Cuáles son mis expectativas profesionales? Trata de conocer si esos estudios/universidad me van a preparan de la mejor forma para la carrera profesional que espero desarrollar a medio o largo plazo.
  5. ¿Qué quiero hacer después de los estudios universitarios? Trabajar, especializarme con un postgrado, crear mi propia empresa …

Por último, Costa recomienda comentar las conclusiones que hayas extraído de este ejercicio con alguien, como un profesor, orientador universitario o profesional en activo que haya realizado los estudios que has acabado eligiendo. En cuanto a la universidad seleccionada para cursarlos, el Director de Admisiones considera muy importante no sólo consultar la web, también recomienda “hablar con alumnos actuales y con antiguos alumnos que hayan tenido margen para valorar esa experiencia y formación recibida”.

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