La celebración del pensamiento creativo

Ananya Grover, de 15 años y estudiante de segundo año de escuela secundaria en la Amity International School, Noida, Uttar Pradesh, India, se embarcó hace dos años en el viaje de una competencia llamada Odisea de la mente (Odyssey of the Mind, OOTM), que promueve la resolución creativa de problemas. La competencia exigía que Grover y sus compañeros de equipo diseñasen estructuras y armasen diseños, escribiesen y actuasen pequeños números escénicos (sketches), e ideasen respuestas de forma espontánea a indicaciones aparentemente extrañas, todo con el objetivo de pensar con más creatividad. En este artículo, parte de la serie de Ensayos de verano de KWHS, Grover habla acerca de cómo su experiencia con Odisea de la mente, primero en la ronda regional en Nueva Delhi, India, y luego en la ronda internacional en el Eurofest en Gdansk, Polonia, la ayudó a convertirse en una pensadora más innovadora.

Lección 1: No pienses demasiado, simplemente hazlo.

Cada año, Odisea de la mente saca a relucir seis nuevos problemas a largo plazo bajo categorías como drama, técnica, y estructura, entre los cuales los equipos pueden elegir el que les guste más.

Este no es el típico desafío de resolución de problemas. Durante una de nuestras sesiones de práctica que condujeron a la competencia, nuestro equipo decidió trabajar en una tarea práctica única, un problema que implicaba que hiciésemos algo usando bizcochos, glaseado, gemas, y rebanadas de pan (sin cocinar u hornear en realidad) y tejer una historia a su alrededor. Como ninguno de nosotros era particularmente experimentado con los alimentos, terminamos con un desastre bastante poco apetitoso. Sin embargo, al pensar e improvisar sobre la marcha, pudimos salvarnos armando un cuento fascinante que incorporaba nuestra creación, uno con la moraleja de que siempre debes verificar las fechas de vencimiento y sellos de certificación en los artículos alimenticios.

Una vez que llegamos a Odisea de la mente, recuerdo haberme sentido bastante sobrepasada la primera vez que leí el problema basado en estructuras en el que mi equipo había elegido trabajar. El problema exigía que diseñásemos, construyésemos y probásemos una estructura hecha de madera balsa (un tipo de madera liviana) que no pesase más de 15 gramos, que apilásemos pesos sobre ella, desapilásemos, reapilásemos y realizásemos una actuación alrededor de la pila, ¡todo en menos de ocho minutos!

¿Cómo íbamos a hacer todo esto?

Entonces, elegí no pensar acerca de todo lo que teníamos que hacer. Dividimos las tareas y nos ocupamos de los pedacitos individualmente: mientras yo escribía el guión en borrador, otro miembro del equipo trabajó en el diseño de la estructura, mientras que otros comenzaron a trabajar en la utilería y vestuarios.

Rompimos y rehicimos varias estructuras, adaptamos y reescribimos nuestro guión, aprendimos a dar puntadas básicas, improvisamos disfraces, utilería, telones de fondo, y accesorios para la cabeza, y nos manejamos dentro del magro presupuesto de $145 que nos asignaron. Aunque puedan sonar duras, ninguna de estas cosas demostró ser imposible. Finalmente, al trabajar juntos como un equipo, utilizando los recursos disponibles y con la guía de nuestro entrenador, pudimos hacer todo esto y más. La clave es no sólo pensar y planear, sino seguir adelante y comenzar a hacer, obtener críticas y mejorar.

Lección 2: ¿Qué ocurre con la Torre inclinada de Pisa?

También tuvimos rondas de problemas espontáneos donde se les podía pedir a los miembros del equipo que hiciesen cualquier cosa desde construir un dispositivo de propulsión a partir de platos de papel, cucharas plásticas y reglas, hasta dar cinco razones diferentes para la inclinación de la Torre inclinada de Pisa, todo en apenas un par de minutos.

Durante una de las primeras pocas rondas de práctica, me quedé como si me hubiesen comido la lengua el gato porque no podía pensar en algo, en nada, que decir. Estrujé mi cerebro, y cedí en dar una respuesta sencilla que prácticamente cualquiera hubiese podido pensar. Gradualmente, mejoré en pensar en forma más rápida y más amplia, despegando desde el territorio de lo mundano hasta lo inusual. Aún así, no todo lo que dije fue ingenioso. En tanto siguieses aportando ideas, estaba bien que algunas de ellas fuesen comunes.

Una de mis respuestas al desafío de la Torre inclinada fue un juego de palabras óptico: “El arquitecto inconformista de la torre no quería que su creación se alinease con lo normal”. Para la última ronda, había recurrido a algo más largo y más tonto: la Torre inclinada está hablando por un teléfono celular que tiene mala recepción y por eso tiene que inclinar la cabeza hacia el teléfono para escuchar”.

En OOTM, la gente ofrece respuestas tontas, respuestas comunes, inteligentes, humorísticas, y a veces, algunas altamente creativas. Pero ninguna respuesta es correcta o incorrecta, y ninguna respuesta es tratada como tal.

A diferencia de los problemas que nos daban en la escuela, los problemas de Odisea son tales que no hay soluciones claras y definitivas. Cada equipo puede responder de forma diferente al desafío presentado, y todas las respuestas se consideran válidas.

Este sentimiento promueve un ambiente donde el instinto no es descartar las ideas menos prácticas y extravagantes, sino buscarlas activamente. Las clases a las que concurro en la escuela raras veces me dan una oportunidad de expandir mi mente de esta forma, y aunque lo hicieran, difícilmente podría alguno de nosotros afirmar con confianza que la atraparíamos. Esto se debe a que cuando nos paramos en clase y decimos algo que potencialmente podría ser considerado como raro, nos arriesgamos a que nuestros compañeros de clase se rían de nosotros o nos humillen. Me di cuenta rápidamente de que soltar nuestros miedos y abrir nuestras mentes a un espectro de ideas puede fomentar la creatividad. Tenemos que abandonar el concepto de correcto o incorrecto y adoptar lo que no es práctico, hasta lo absurdo, para volvernos más innovadores.

Lección 3: La innovación es un deporte de equipo.

Cada miembro del total de siete de nuestro equipo en Odisea de la Mente tenía sus propias fortalezas, debilidades y conjuntos de habilidades. Mientras uno tocaba la flauta, otro programaba robots, y otro era jugador nacional de cubo Rubik. Esta diversidad nos ayudó a dividir las tareas y a incorporar una variedad de ideas y talentos en nuestro número teatral. Me di cuenta de los beneficios de muchas mentes creativas trabajando hacia una solución. Diferentes perspectivas con frecuencia fortalecen el resultado.

Pero el trabajo en equipo también puede tener trampas. La regla cardinal de OOTM es que si un miembro del equipo está paralizado, todo el equipo está paralizado. Y cuando los equipos se paralizan, por la razón que sea, responden culpándose entre ellos. Nuestro entrenador nos ayudó a superar las peleas personales en gran medida haciéndonos sentar juntos y teniendo conversaciones honestas. Además, las reglas garantizaban que cuando se trataba de trabajar juntos, teníamos que dejar de lado nuestros resentimientos.

Mientras competíamos en el nivel internacional en el Eurofest en Polonia, tuvimos todavía otro nivel de trabajo en equipo desafiante. Esta vez nos agruparon juntos en un equipo mixto que consistía en equipos de tres países diferentes. Junto con nuestros compañeros de equipo de Polonia y Rusia, teníamos que superar las barreras idiomáticas para crear una obra completamente nueva dentro de los dos días. Tuve que inventar un personaje inusual que combinara personalidades diferentes. Para esto, usé una capa hecha a partir de una bolsa de basura, un cinturón tribal y una espada de nuestra utilería preexistente, y algo para la cabeza en donde metimos un barco en miniatura que mi compañero de equipo había comprado como recuerdo en Gdansk; fue una colaboración colorida y emocionante.

Lección 4: Celebrar la creatividad.

Odisea de la mente celebra el poder de pensar de manera diferente. Fue emocionante ver a chicos de escuela secundaria colocándose disfraces excéntricos, ensamblando con entusiasmo vehículos sin ruedas o fondos hechos de tubos de PVC como si fuese la cosa más normal del mundo. Construir cosas desde cero y desafiar las percepciones de practicidad de la gente me enseñó a vivir el momento y a aceptar la belleza y fortaleza de todas las ideas, sin importar cuán poco convencionales fuesen. Para pensar creativamente, necesitamos abrir nuestros corazones y mentes a todas las posibilidades, no sólo a las que suenen alcanzables o que sabemos que aceptarán los otros.

La competencia me dejó con una percepción cambiada de lo que significa ser creativo. Aprendí que ser creativo a veces puede significar ser raro o tonto, pero lo más importante viene con ser desinhibido y no prejuzgar. También acepté que no me voy a sentir igual de creativa todo el tiempo, sin embargo esto no significa que tenga que sentarme por ahí a esperar a que se encienda la chispa de inspiración. Cuando estoy ociosa, me doy a mi misma instrucciones del estilo de Odisea para imaginar e idear historias y teorías detrás de las cosas que se encuentran a mi alrededor. También trato de observar y leer todo lo que puedo acerca de otra gente y su trabajo creativo. Ahora puedo presionar mi mente de manera consciente para mirar los problemas a través de diferentes puntos de vista.

This entry was posted in Artículos, Emprendedores y Líderes. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Join the Discussion