Consejos de aspirantes a emprendedoras con tres productos muy diferentes

¿Cómo pasaste el verano? Estas tres innovadoras adolescentes estadounidenses estudiaron fundamentos comerciales y aprendieron acerca de administrar su dinero y su tiempo, todo por medio de experiencias con sus propias empresas que recién se inician (“start-up”). Sus negocios bastante diferentes están ayudando a estas jóvenes a desarrollar habilidades para sus carreras futuras y para la vida.

Sobre mochilas y vendedoras de mochilas

Encontrar una mochila que satisficiese sus necesidades y reflejase su estilo personal era un desafío para Emily Laine Miller. Por eso decidió crear su propia línea de mochilas ergonómicamente diseñadas que pueden personalizarse con lengüetas de cierres intercambiables.

Miller, de 16 años, comenzó a vender las mochilas a otros niños y finalmente decidió poner a otros adolescentes a venderlas después de mantener grupos de foco con algunos de sus amigos y sus padres.

“Siempre estoy buscando maneras de ganar dinero…y pagar la universidad”, explica Miller, quien cofundó Laine Avenue con su madre, Lisa. “Juntas, mi madre y yo decidimos que podíamos resolver ambos problemas creando mochilas realmente con mucha onda y dándole a adolescentes como yo una posibilidad de venderlas”.

Laine Avenue, con sede en Columbus, Ohio, recluta representantes de ventas llamados “backers” para vender las mochilas a través de venta directa y ganar una comisión del 25%. Los “backers” también tienen acceso a la Academia de vida de Laine Avenue, que ofrece lecciones en video sobre desarrollo personal, administración financiera y relaciones por una tarifa mensual.

“Emily venía a casa y compartía historias de amigas que no conocían cosas como la diferencia entre una cuenta corriente y una caja de ahorros”, agrega Lisa Miller. Y aclara: “La deuda universitaria es una de las cuestiones más importantes que enfrentan los adolescentes y sus padres hoy en día. Si bien no podemos solucionar este problema sólo a través de las mochilas, Laine Avenue les brinda a los adolescentes la oportunidad de ganar dinero en su propio tiempo, obtener experiencia en emprendimientos y aprender habilidades valiosas para la vida que los prepararán para el éxito futuro, sin importar la ruta de carrera que elijan”.

“Ahorrar es extremadamente importante para tratar de dar los primeros pasos en las finanzas y aprender acerca de lo que uno necesita vs. lo que uno quiere”, explica Emily, que será estudiante de tercer año este otoño. Cuenta que la misión es ayudar a los estudiantes a tener oportunidades para aprender habilidades importantes para la vida y ganar dinero para la universidad.

Grandes lecciones de una Teeny Wee

Sasha Worenklein comenzó a realizar videos de YouTube acerca de maquillaje cuando estaba en la escuela intermedia. Después de que ganó seguimiento brindando consejos a adolescentes y preadolescentes, la bloguera de belleza se preguntó si podría crear su propia línea de productos .

“Primero investigué maquillajes y brillos para ver dónde estaba la brecha, porque sentía que faltaba algo. Sentía que debía crear un brillo para labios diminuto y eso rellenaría la brecha. Me dediqué de lleno a ello e investigué un montón. Fui a tiendas y observé los productos. Probé todo”, explica.

La estudiante de 17 años, de último año de secundaria, recientemente lanzó su línea de brillo labial Teeny Wee en tres colores: rojo, rosa y rosa dorado. Los brillos tienen el tamaño aproximado de un pulgar. “Quería crear un maquillaje diminuto que pudiese llevar conmigo a donde sea”, agrega Worenklein, de Mamaroneck, N.Y.

Worenklein repartió muestras gratis del brillo rojo en la escuela, luego dirigió a sus clientes al sitio web de Sashaanne para comprar los otros colores. Lanzó el sitio con la ayuda de su madre, Cindy, que dice: “Necesitaba guiarla un poquito para asegurarme de que lo estuviese haciendo correctamente y de que no fuese a atraer a la gente equivocada. Soy una mentora, pero ella tiene un fuerte sentido de sí”.

Una de las lecciones que tuvo que aprender Sasha fue a “hacer preguntas y obtener ayuda”, explica Cindy Worenklein. “Tuvo que aprender que no es tanto un mundo creativo como un mundo de comercio”.

Sasha Worenklein dice que su sistema de apoyo es crucial. “Mi escuela me puso con esta maestra de matemática increíble que me ayudó a entender mi negocio y a calcular mi plan de negocios”, agrega. “Necesitaba a alguien que me ayudase mucho [con el dinero] porque matemática no es mi mejor materia, pero obviamente es una parte importante del proceso…necesitaba a alguien en quien pudiese confiar”.

Sasha aconseja a los emprendedores adolescentes: “Tienen que amar lo que hacen para lograrlo allí afuera. Si no son apasionados acerca de algo, nunca va a funcionar…y tienen que escuchar para aconsejar”.

Seguridad en el campus

Después de visitar varias universidades en los últimos años, Hunter Alves se preocupaba cada vez más acerca de la seguridad de las estudiantes que caminaban por el campus. A pesar de que muchos campus tienen sistemas de seguridad de luz azul, ella presentía que debería haber una mejor forma de proteger a las estudiantes contra ataques sexuales y de comunicarse con sus padres.

Con la ayuda de su padre, Jeffrey, y otros expertos, está desarrollando el HOLT (Hidden Observation Location Tracker: Rastreador de ubicación de observación oculto), un dispositivo de seguimiento global que se empareja con una aplicación de iPhone para ponerse en contacto con ayuda en una situación peligrosa.

“Tiene un sistema de tres botones, se esconde fácilmente, puede registrar sonido y se puede conectar a la seguridad del campus y a la policía”, explica Alves, de 17 años. “Le brinda una sensación de seguridad agregada a la persona que lo usa”.

“También les otorga a los padres una sensación de seguridad”, agrega Jeffrey Alves. “La persona que lo usa también puede encender y apagar el rastreador a discreción”.

Hunter Alves comenzó a desarrollar el HOLT a través de la incubadora Spark Tank en la Dwight School en la ciudad de Nueva York, de donde se acaba de graduar. El Spark Tank le otorgó $4.500 para crear un prototipo.

Alves, quien este otoño concurrirá a la Universidad de California en Berkeley, tomó un curso básico de planificación de negocios este verano. “Aprendí cómo usar mi dinero y la financiación que recibí de la escuela y trabajé en nuevas estrategias sobre cómo deseo continuar con mi empresa; cómo promover mi negocio y también trabajar en los aspectos legales…Definitivamente diría que [este proyecto] me está haciendo pensar acerca de cómo deseo administrar mejor mi dinero…en el futuro con este proyecto y mientras esté en la universidad”.

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