Es tentador, pero ¿es ético?

Al filósofo griego Sócrates se le atribuye haber dicho: “Cuanto más valora el hombre la obtención de dinero, menos valora la virtud”. Si se combina ese sentimiento del viejo mundo con la manía enquistada por la ostentación de hoy en día en “Keeping Up with the Kardashians”, es difícil sentirse esperanzado por el futuro del comportamiento financiero moral. Dedícale una noche de sábado a The Wizard of Lies (El mago de las mentiras) de HBO acerca de la vida y caída de Bernie Madoff, que orquestó el mayor fraude financiero de la historia, y te darás cuenta de que la generación más joven está bombardeada con mensajes cuestionables acerca del dinero y la ética.

Puede que los informes sobre comportamiento financiero falto de ética que dominan los titulares hagan que te preguntes cómo moverte por el camino hacia la acumulación de riqueza y dar pasos éticos para llegar allí. ¿Cómo sabes si estás tomando las decisiones correctas cuando se trata de administrar el dinero, especialmente si ves que otros son modelos de un comportamiento financiero malo? Posiblemente, si Madoff hubiese considerado algunas de estas cuestiones mientras era estudiante y nadador en la Far Rockaway High School en Nueva York, su historia financiera hubiese resultado de forma diferente.

En un artículo que la autora sobre finanzas personales Neale Godfrey escribió hace unos años en la revista Forbes, dijo: “El apuntalamiento de cualquier interacción financiera debería basarse en el comportamiento ético y respeto mutuo”. Luego ella recordó un escenario en que un estudiante universitario había agotado una cuenta de tarjeta de crédito enorme y luego insistía en que no era su culpa por que la compañía de tarjetas de crédito le había dado la tarjeta. Cuando se le pidió al público que interviniese, un adolescente respondió: “Si acumulaste deuda sabiendo que no podías pagarla… eso es robar. No es distinto de entrar en una tienda y robar cosas”.

Godfrey quedó impresionada por la respuesta. De hecho, al minuto en que ese estudiante universitario supo que estaba gastando mucho más allá de lo que podía devolver, tuvo la obligación moral de dejar de realizar pagos con la tarjeta. Al final, debemos ser responsables de nuestras propias decisiones financieras, y no dejar que dependa de un banco o una institución grande que determine nuestro destino financiero.

Aprender a administrar el dinero con responsabilidad y ética no siempre es fácil. Acumular las habilidades básicas de preparación de presupuestos y ahorro, y tratar los valores financieros con los padres y educadores te ayudará a lidiar con los dilemas éticos. Hasta entonces, aquí tienes algunos escenarios más para ponerte a pensar acerca del poder del dinero, las elecciones éticas y la toma de decisiones financieras sensata. ¿Qué harías tú?

No ser ni un prestatario ni un prestamista

Los estudiantes secundarios, conocidos por ganar mal, con frecuencia se encuentran cortos de efectivo. ¿Recientemente recurriste a familiares y amigos para pedir dinero prestado? Antes de pedir un préstamo, es importante determinar por qué piensas que lo necesitas, o si puedes conseguir el dinero de otra forma. Quizá pienses que lo devolverás inmediatamente, pero ¿qué ocurre si eso no sucede?

“El pedir prestado o prestar dinero puede poner una presión considerable en las relaciones. Antes de pedir prestado dinero, pregúntate a ti mismo si realmente lo necesitas”, explica Jennifer McDermott, la defensora del consumidor para finder.com. “El gastar más allá de tus posibilidades es un hábito peligroso y difícil de romper, entonces cuanto más puedas practicar los buenos hábitos monetarios ahora, mejor te irá después en el camino”.

Los adolescentes no deberían sentirse presionados a prestarle dinero a un amigo. “Si te encuentras con frecuencia del lado del que presta, ten una conversación abierta y honesta con tu amigo y hazle saber que te pone en una posición difícil”, agrega McDermott. “Un amigo verdadero entenderá. El mantener el dinero fuera de las amistades es una de las formas clave de garantizar que esas amistades permanezcan fuertes”.

¿Qué hay en tu billetera?

¿Quién no ha soñado con descubrir esa cartera que revienta de dinero en el rincón de un ático, una reliquia del algún propietario anterior? No es infrecuente encontrar monedas o hasta billetes de un dólar en el piso, y probablemente puedas conservar pequeñas cantidades de efectivo sin sentirte culpable. Pero si encuentras una cartera llena de dinero, ¿te la guardarías simplemente en el bolsillo sin mirar nunca atrás?

“El tropezar con cualquier suma de dinero puede hacerte sentir que la suerte está de tu lado. Sin embargo, a pesar de las cuestiones éticas de quedarte con dinero que alguien extravió, también puede haber ramificaciones legales por no devolver el efectivo”, agrega McDermott. “Cada estado tiene leyes que exigen la devolución del dinero al propietario legítimo si es posible identificarlo. Entonces, el dinero que te encuentras en una billetera que se cayó o en un sobre con destinatario, debería ser lo suficientemente fácil de devolver al propietario legítimo (y probablemente muy agradecido). En cuanto al dinero que encuentras ‘flotando’, la mayoría de los estados igual te exigen que lo entregues a la policía local para darle al propietario la oportunidad de reclamarlo”.

Y más allá de las cuestiones legales, ¿acaso alguna vez el montón de efectivo fue realmente tuyo para que te lo quedes?

Dinero en negro

Algunos empleadores tratan de salirse con la suya pagándoles a los empleados sin informar los pagos al gobierno. Generalmente se meten en esta práctica porque no quieren mantener registros de los pagos o deben impuestos por nómina. Algunos adolescentes pueden verse tentados a aceptar tales acuerdos porque así conservan más de lo que cobran.

“Muchos adolescentes no se dan cuenta de que las decisiones que toman como adolescentes pueden entorpecer el resultado de su futuro”, explica Lacey Manning de LTG Financial en Ocala, Florida. “El ganar dinero sin registrar para un empleador durante un período de tiempo agotador puede tener un impacto negativo en tus beneficios trimestrales de Seguridad Social y Medicare. No pagarle al sistema no sólo es falto de ética, sino que es una mala decisión financiera”.

Cuando establezcan las condiciones del empleo, los adolescentes deberían asegurarse de que completen el Formulario W-4 del Internal Revenue Service (IRS, Servicio de Impuestos Internos), que permite que los empleadores retengan el impuesto federal a las ganancias correcto de su paga.

“Una de las cosas con las que finalmente van a tener que lidiar los estudiantes es presentar sus impuestos”, explica Jayson Mullin, el propietario y fundador de Top Tax Defenders en Houston. “Cuando llegue el momento de que ya no les corresponda que los pongan como dependientes, se encontrarán con el complicado código impositivo y el peso y responsabilidad de la presentación anual ante el IRS. Si bien puede ser tentador engañar con los impuestos (o hasta no pagarlos), que el IRS te haga una auditoría no es algo que alguien quiera experimentar”.

$4.200 billones por el drenaje

Elegir vender obras pirateadas o artículos falsificados no es ético y es ilegal; también podría dar como resultado multas o prisión.

Los artículos falsificados tales como las carteras, joyas o indumentaria son imitaciones que se venden bajo un nombre de marca sin permiso. La falsificación es diferente de vender imitaciones de mala calidad, que simplemente se ven como productos hechos por marcas populares.

La piratería implica reproducir y/o compartir ilegalmente contenido original tal como música y películas descargadas, lo que viola las leyes de copyright. Hasta filmar a tu banda favorita en un recital en vivo sin permiso puede ser ilegal.

A pesar de las multas potenciales, la falsificación y la piratería son grandes negocios. Se proyecta que la falsificación y la piratería drenarán $4.200 billones de la economía global y pondrán en peligro 5.400 millones de trabajos legítimos para 2022, de acuerdo a la Cámara Internacional de Comercio.

“Los adolescentes son fácilmente influenciables, y esto lleva a una mala toma de decisiones, que podría incluir actividades en las que ganan dinero de forma ilegal. Pero no siempre se dan cuenta de que las consecuencias pueden provocar problemas más grandes en el futuro, especialmente respecto a las oportunidades laborales”, agrega Manning.

La compra de artículos falsos y pirateados infringe los derechos de propiedad intelectual de los propietarios y puede contribuir a que los trabajadores pierdan sus trabajos. También estás ayudando a que empresas criminales tengan éxito. Entonces, la próxima vez que estés tentado de enviar una copia de una canción que compraste en línea a un amigo, quemar copias de un DVD para regalar, o comprar artículos de diseñador falsos a vendedores en la calle, quizá quieras considerar el costo verdadero de tu decisión.

“Cuando tienes acceso limitado a los fondos, ya sea porque trabajas a tiempo parcial o porque tienes una asignación, lo más barato siempre parece mejor. Sin embargo, con frecuencia un montón de los artículos baratos tienen un precio ético más alto”, advierte McDermott. “Al comprar artículos sin entender su origen, podrías estar apoyando industrias que promueven el trabajo mal pagado, condiciones laborales terribles, y cadenas de suministro cuestionables. Para comprar de forma ética, tienes que educarte respecto a de dónde provienen las cosas que compras”.

El dinero esgrime poder tanto para el bien como para el mal. El ajustar tu enfoque a medida que piensas en las decisiones que involucran al dinero puede ayudarte a navegar esta pendiente que a veces es resbaladiza. Cuando toma decisiones éticas con respecto al dinero y otras áreas, Charles Read, CEO de GetPayroll, una empresa de servicios financieros en Texas, ofrece el siguiente consejo: “El comportamiento verdaderamente ético puede expresarse como lo hace el Rotary International en una prueba. (1) ¿Es la verdad? (2) ¿Es justo para todos los involucrados? (3) ¿Construirá buenas y mejores relaciones? (4) ¿Será beneficioso para todos los involucrados? Si los estudiantes se hacen a sí mismos estas cuatro preguntas cada vez que están a punto de tomar una decisión financiera, tomarán una decisión ética”.

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