Comercio internacional: El escándalo de la carne de Brasil y sus repercusiones

De vez en cuando salta a los titulares de las noticias algún escándalo de grandes proporciones en el sector alimenticio, lo que tiene implicaciones para la salud de las personas y la reputación de los países productores de ese alimento en particular. Como vivimos en un mundo globalizado, este tipo de crisis pueden trastocar el comercio internacional, es decir, el flujo de exportaciones (la salida de mercancías) e importaciones (la entrada) de un sector de forma temporal o para siempre, dependiendo de cómo reaccionen los países productores.

Brasil está siendo testigo de ello. La llamada operación “carne débil”, destapada por la policía brasileña a mediados de marzo, ha afectado a 20 plantas procesadoras de carne del país y entre las compañías investigadas se encuentran JBS y BRF, dos de los mayores productores del mundo. Las fuerzas de seguridad han acusado a más de 100 personas, entre ellas a muchos inspectores sanitarios que aceptaron sobornos para permitir la venta de productos en mal estado y falsificar documentos de exportación. Las empresas pagaban a los funcionarios públicos para que no les denunciaran y en otros muchos casos para permitirles extender la fecha de caducidad de productos que no habían podido vender.

Cierre de mercados

Las consecuencias para Brasil han sido inmediatas, tanto desde el punto de vista interno como externo. Juan Pablo Subercaseaux, profesor del departamento de Economía Agraria de la Universidad Católica de Chile, explica que “el país va a sufrir una fuerte pérdida económica (de varios cientos de millones de dólares) al verse impedido a exportar carne a sus mercados más importantes, lo que generará una sobre oferta interna de carne que provocará una bajada de los precios en Brasil en el corto plazo, lo que repercutirá negativamente a la industria cárnica”.

El escándalo ha adquirido dimensiones internacionales porque Brasil es uno de los mayores exportadores de carne del mundo: el primero de carne bovina y de pollo, y el cuarto de carne porcina. Sus productos llegan a 150 países, siendo la Unión Europea (UE) y Asia sus principales mercados. Este sector representa el 7,2% de las exportaciones del país, según cifras del Ministerio de Comercio Exterior. En 2016, Brasil exportó carne bovina por 4.344 millones de dólares y carne de pollo por 5.946 millones de dólares. Estas exportaciones se encuentran entre las diez principales fuentes de sus ingresos.

La UE, China, Corea del Sur, Hong Kong y Chile bloquearon la importación de carnes brasileñas. En total, se calcula que más de 20 mercados cerraron totalmente o parcialmente sus puertas a los productos procedentes del país. Mientras que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos comenzó a analizar todos los envíos de carne cruda y productos listos para comer procedentes de Brasil. Y aunque semanas después, y gracias a las gestiones diplomáticas del Gobierno brasileño, algunos países como China y Hong Kong han levantado sus vetos, otros, como la Unión Europea, mantienen la medida.

Subercaseaux cree que lo mejor que pueden hacer las autoridades brasileñas para frenar el posible impacto del escándalo es ser lo más transparentes posible, “separando los lugares donde existía el problema (frigoríficos, mataderos, empresas), para dejar a un lado a la empresas que no están involucradas en el escándalo y que actualmente son tratadas de igual forma que las investigadas”. El profesor argumenta que, al separar y garantizar el trabajo de parte importante de la industria cárnica, se minimiza la discriminación que hoy hace el mercado internacional contra la marca Brasil. “Hay que trabajar la trazabilidad de la carne, dando confianza a los consumidores, mandando el mensaje de que hay buena parte de la industria sin problemas, que ha trabajado bien, y que no merece ser sancionada por algo que algunos hicieron”.

Los beneficiados

Pero como en todas las crisis, siempre suele existir un lado positivo o alguien que vea la situación como una oportunidad. Es por ello que muchos se han preguntado si el golpe a Brasil supondrá un revulsivo para otros grandes productores cárnicos del mundo, entre ellos los latinoamericanos.

Subercaseaux tiene claro que los primeros beneficiados serán, al menos en el corto plazo, los productores locales de carne situados en los países importadores de productos brasileños, que se encontrarán con una disminución en la oferta. “Esto se va a traducir en momentáneos aumentos de precios, que van a variar de acuerdo a la especulación que esta noticia genere en cada país”, sostiene. En cualquier caso, el profesor cree que la ventaja para los productores locales durará poco tiempo porque rápidamente llegarán importaciones de carne procedentes de otros países (como, por ejemplo, Paraguay) y las de Brasil volverán a su ritmo normal a medida que se empiecen a identificar los lugares y las empresas que no han adulterado sus productos cárnicos, lo que, según su criterio, permitirá que el sector vuelva a los precios anteriores a esta crisis. “Este es un problema muy puntual en el tiempo, no va a significar un cambio de condiciones o precios en el mediano plazo”, vaticina.

Según Manuel Alvarado Ledesma, profesor de la Maestría en Agronegocios de la Universidad del CEMA, Argentina, en el corto plazo, algunos países como Argentina y Uruguay podrían beneficiarse de los problemas brasileños, pero cree que lo harán de forma limitada, siendo capaces de exportar más carne, pero nunca llegando a alcanzar las cantidades de Brasil. Explica que esto es así porque no disponen de suficiente producto de forma inmediata para rellenar el vacío que se ha generado en el mercado. Por otra parte, subraya que los precios de los productos de estos dos países son superiores a los de Brasil, lo que también es un impedimento para ocupar su lugar en el mercado.

Otro gran problema para este profesor es que con el escándalo toda la región, no solo Brasil, queda bajo sospecha. “Por ello, es muy importante que exportadores como Argentina, Paraguay y Uruguay se distancien de la imagen que ofrece Brasil frente al mundo. En este sentido, el marketing (además de los controles sanitarios) deberá incrementarse. Uruguay (muy especialmente) y Argentina tienen un sistema de control eficiente. Durante el año pasado, por ejemplo, en Argentina hubo inspecciones de Estados Unidos, China y la Unión Europea con resultados positivos para el país”, destaca.

Alvarado Ledesma explica que la producción argentina se diferencia de la de Brasil por su mayor calidad, por sus razas más bien de origen británico y por el tipo de alimentación que exige el mercado local. “Los mercados a los que puede aspirar Argentina, en general, son diferentes a los de Brasil”, asegura. Es por ello que considera que los países que más podrían beneficiarse de la situación, en vista de la oferta que disponen, la estructura sanitaria que los caracteriza y los menores costos, son Estados Unidos y Australia.

Sin embargo, este profesor cree que el impacto del escándalo brasileño tendrá efectos en todo el sector. “Toda noticia ligada a la calidad sanitaria resulta negativa para la demanda de la carne. Es probable que a partir de ahora el precio de la carne tienda a crecer, no por un aumento de demanda sino por un incremento de costos. El temor por parte del mercado de importación endurecerá los controles sobre la calidad”, vaticina.

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