Explorar la iniciativa emprendedora social de primera mano

Knowledge@Wharton High School conoció por primera vez a Fiorella Riccobono en 2015, cuando cursaba el último año de la escuela secundaria. Escribimos una historia acerca de su proyecto en clase de Economía para promover prácticas comerciales justas entre los productores de café de Haití. Ahora Riccobono, que tiene 19 años, es una estudiante universitaria que estudia finanzas y ciencias sociales interdisciplinarias con concentraciones en economía e iniciativa emprendedora social. En este ensayo personal, Riccobono habla de cómo y por qué está persiguiendo su sueño de convertirse en una audaz y tenaz agente de cambio.

Acabo de terminar mi primer año de universidad en la Universidad Estatal de Florida (FSU), y me siento transformada en muchos aspectos. La primera vez que pones un pie en un campus universitario, la sensación es increíble. Te envuelve una sensación de libertad personal que nunca has experimentado. En la universidad, empiezas a explorar tu especialidad en función de tu pasión y vas tomando las clases necesarias para obtener el título. Ahora imagina que la carrera que elegiste es un campo emergente en el mundo de los negocios. Imagina que se trata de un nuevo programa en tu escuela, e imagina la cantidad de espacio para el crecimiento que significa esta oportunidad para ti.

El campo que yo he elegido es emprendimiento social. Me enamoré del emprendimiento social hace unos años cuando la señora Zocco, mi profesora de Empresariales en la Escuela Secundaria Edward A. McCarthy, en Florida, me mostró un video del hombre más genuinamente feliz y agradecido que había visto nunca. Fue uno de los agricultores que participan en una cooperativa de comercio justo en Haití que nuestra clase estaba ayudando a gestionar; su sonrisa era increíble. Él nos estaba dando las gracias porque ahora, a través del comercio justo —que en este caso estaba ayudando a que los productores de café en la región más pobre de Haití ganaran un salario justo por su durísimo trabajo— sus hijos tenían suficiente dinero para ir a la escuela. Desde ese momento, me he sentido impulsada a aprender todo lo que esté en mi mano acerca de la iniciativa emprendedora social y cómo conseguir que se convierta en el trabajo de mi vida.

Hacer del mundo un lugar mejor

Muchos de nosotros queremos ser extraordinarios, para ser agentes de cambio y hacer contribuciones positivas e influyentes a la sociedad. He descubierto que mi generación está llena de activistas, trabajadores humanitarios y filántropos. Independientemente de nuestras pasiones —educación, salud, medio ambiente, desarrollo económico— muchos de nosotros compartimos un objetivo común: dejar un mundo mejor del que encontramos. Me he inspirado en las historias de los defensores de la justicia social famosos en todo el mundo, como Muhammad Yunus, creador del concepto de microfinanciación, y Malala Yousafzai, que aboga por la educación de las mujeres. Tanto Muhammad como Malala han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz.

La iniciativa emprendedora social es un concepto tan emergente que todavía no está claramente definido. Lo más importante, sin embargo, no es la caridad. Aunque los emprendedores sociales pueden tener que depender de donaciones para lanzar sus iniciativas, no se puede crear un modelo de negocio basado en donaciones, porque la caridad no es sostenible. ¿Cómo se puede construir un negocio cuando se desconoce cuándo o de dónde llegará el próximo dólar?

Según mi experiencia, los emprendedores sociales son personas que recurren a tácticas de negocios innovadores para crear soluciones a los problemas sociales. Los empresarios sociales combinan practicas gubernamentales, sin fines de lucro y comerciales tradicionales con el fin de crear un modelo de negocio sostenible que no sólo sea rentable, sino también beneficioso para el sector social. Estos innovadores crean modelos a gran escala, sistémicos y sostenibles al abordar los problemas sociales en que se sostienen: la pobreza, el cambio climático, la contaminación… Los empresarios sociales no tienen una idea y luego la aplican. En lugar de ello, van directamente a la fuente del problema y preguntan qué se necesita. En base a esa respuesta, construyen sus planes de negocio. Los empresarios sociales son a menudo empáticos, audaces, de mente abierta y tenaces.

Por lo tanto, el primer día que entré en el campus, yo estaba más que preparada para comenzar la siguiente etapa en mi viaje a través de la iniciativa emprendedora social. La cultura del emprendimiento social en la Universidad de Florida está creciendo rápidamente. A principios del primer año, me encontré con Valarie Rodríguez, que quería empezar el Club de Empresarios e Innovadores Sociales de la FSU. Yo fui la primera persona en unirse al equipo, y desde entonces dos de los miembros de la junta han creado empresas sociales que están prosperando dentro de la comunidad de Tallahassee. Ramón comenzó Unhoused Humanity, que utiliza fondos procedentes de la financiación colectiva para ayudar a ciudadanos sin hogar que trabajan a realizar el pago inicial que les permita acceder a una vivienda. A menudo, los trabajadores pobres no tienen suficiente dinero ahorrado para realizar el considerable pago inicial necesario para poder alquilar una vivienda: por lo general, el primer y último mes de alquiler y los depósitos de seguridad y de servicios públicos. Pero ellos generan suficientes ingresos para abonar los pagos mensuales de alquiler, una vez que consiguen entrar. Unhoused Humanity ayudan a las personas sin hogar a superar ese obstáculo del pre-pago inicial.

Otro de nuestros miembros, Nikolas, ha puesto en marcha Qultur. El propósito de Qultur es utilizar el arte para disminuir la delincuencia en las comunidades. Qultur crea y encuentra financiación para eventos que reúnen a artistas locales, empresas y miembros de la comunidad con la premisa de que “cuando nos apoyamos y confiamos en los demás, podemos vivir en armonía”.

El lanzamiento de un club de iniciativa emprendedora social se parece un poco a iniciar un negocio propio. Hay que encontrar financiación, promocionar la misión, explicar el concepto, y hacer que la gente invierta en tu pasión. Yo recluto a empresarios locales para que vengan a hablar a nuestros eventos, planifico dichos eventos, encuentro financiación y patrocinadores, y educo a las personas en todos los aspectos de la iniciativa empresarial social.

También estoy adquiriendo experiencia práctica en este campo de otras maneras. El semestre de primavera de mi primer año, hice prácticas en una tienda de café de comercio justo local en Tallahassee. Durante ese tiempo, mi equipo de pasantes creó una microempresa social utilizando los camiones de comida de la cafetería. Fuimos entrenados como baristas e innovadores y fuimos responsables de la creación de un modelo de negocio que fuera rentable, manteniendo al mismo tiempo una misión social.

Investigamos las zonas y eventos locales y elegimos dónde llevar nuestro camión “comercio justo”, qué bebidas debíamos hacer, y manejamos las operaciones de los camiones de alimentos. Fuimos el primer grupo de pasantes que consiguió alcanzar el equilibrio presupuestario y los beneficios en este programa. Nuestro modelo de negocio —al igual que muchas otras empresas sociales— tuvo un triple enfoque: personas, planeta y beneficios. El modelo tenía tres características fundamentales: en primer lugar, el café que elaboramos había sido adquirido a pequeños agricultores a los que se pagó un precio razonable a través de las cooperativas orgánicas certificadas. Las plantaciones de café no ponían en peligro a las aves y crecían a la sombra para garantizar que el café orgánico fuera positivo para el medio ambiente. (Los productores de café a veces hacen grandes esfuerzos para cultivar el café en entornos soleados, ya que es más rápido, sin embargo, esto a menudo daña la biodiversidad de la región.) Y, por último, la cafetería dedicó todos nuestros beneficios a causas humanitarias locales y globales, verdaderamente haciéndose cargo del triple enfoque.

Ayudar a las personas sin hogar

Es inmensamente inspirador formar parte de una comunidad donde la justicia social es una prioridad. Es motivador estar rodeado de personas jóvenes que no sólo se sienten incentivadas por el lucro, sino por crear un cambio sistémico. Creo que la iniciativa emprendedora social es el futuro de los negocios y la política. Las personas ya no están percibiendo la pobreza mundial como un llamada a la caridad, sino como un lugar de crecimiento económico y cultural. Las mentes empresariales jóvenes ya no quieren explotar nuestros recursos naturales, en lugar de ello quieren construir modelos de negocio que protejan nuestro medio ambiente.

El mejor consejo que puedo dar a cualquier estudiante que acaba de entrar en la universidad es ser empático, audaz, de mente abierta y tenaz. Estás a punto de verte expuesto a un mundo de información, de posibilidades y curiosidad increíbles. Sigue sintiéndome tan apasionado como siempre sobre mi futuro en la iniciativa emprendedora social. Este otoño, con la ayuda de los miembros de mi club, pondré en marcha un proyecto de investigación en un refugio para personas sin hogar. Mi plan es hablar personalmente con los miembros de la comunidad sin hogar en Tallahassee con el fin de comprender mejor sus orígenes, su educación previa, experiencia laboral y la voluntad de reincorporarse al mercado de trabajo. Quiero utilizar estos datos cuantitativos para identificar, posiblemente, un patrón en los sin techo. Al identificar con precisión las necesidades, puedo crear soluciones significativas.

Mi objetivo final es poner en marcha un programa que rehabilite a la comunidad de los sin techo y consiga que las personas sin hogar vuelvan a ser miembros activos y contribuyentes de la sociedad. Mi corazón me dice que muchos de ellos quieren mejorar sus circunstancias, pero necesitan los canales apropiados para un cambio duradero. No estoy segura de cómo va a salir todo esto, pero tengo pocas dudas de que estamos sentando las bases para algo verdaderamente extraordinario.

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