Lecciones de un ex jugador de los Golden State Warriors

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Adonal Foyle, un graduado de la Universidad Colgate, concluyó su carrera de 13 años en el baloncesto profesional en 2009 y ha estado abogando por sus compañeros atletas desde entonces. De forma más reciente, Foyle publicó el libro: Winning the Money Game: Lessons Learned from the Financial Fouls of Athletes (Ganar en el juego del dinero: lecciones aprendidas a partir de las faltas financieras de los atletas). El conversó con la editora de KWHS, Diana Drake, acerca de su infancia en una pequeña isla caribeña, de la administración del dinero y sobre lo que tiene que decirle a cualquier estudiante de escuela secundaria interesado en una carrera deportiva profesional.

A continuación, una versión editada de la transcripción.

Knowledge@Wharton High School: Hola, soy Diana Drake, Directora Editorial de Knowledge at Wharton High School. Hoy nos emociona darle la bienvenida a Adonal Foyle, uno de los siete jugadores en la historia de los equipos de las ligas profesionales en haber jugado 10 temporadas con el uniforme de los Golden State Warriors. Adonal es el único nativo de las islas San Vicente y Granadinas que alguna vez jugó para un equipo profesional de la NBA. Finalizó su carrera de 13 años en el baloncesto en 2009, y sigue siendo el líder de todos los tiempos de los Warriors con un récord de 1140 tiros bloqueados (“taponados”), a la vez que aparece séptimo en la lista de cantidad de partidos jugados en el equipo en todos los tiempos, con 641.

Y si bien podríamos hablar todo el día acerca de la carrera en el baloncesto profesional de Adonal, también queremos aprender más acerca de su profundo interés en la alfabetización financiera, especialmente para los atletas. Este año, Adonal publicó el libro: Winning the Money Game: Lessons Learned from the Financial Fouls of Athletes. Adonal, muchas gracias por unirte a nosotros.

Adonal Foyle: Gracias a ustedes por invitarme.

KWHS: Antes de que hablemos de dinero, quiero conocerte un poco más. No todos los días tengo la oportunidad de hablar con alguien que creció en un pequeña isla del Caribe. ¿Dónde queda Canouan, y cómo fue vivir allí?

Foyle: La mejor manera de imaginarlo es entre Trinidad y Tobago y Barbados. Es parte de San Vicente y las Granadinas, la isla mayor. Tienes que pensar un poco como si fuese Hawai: San Vicente tiene cerca de 46 islas diferentes que están unidas a ella, 26 por encima del agua. Y Canouan es una isla muy pequeña que es parte de San Vicente y las Granadinas. Cuando yo estaba creciendo, teníamos una población de 500 o 600, que tenía un crecimiento explosivo en ese momento.

Lo que más recuerdo es que no teníamos electricidad, no teníamos plomería interna, y me crió mi abuela. Mis orígenes fueron muy humildes, y pienso que lo que aprendí con ello es que menos siempre es más. Mi abuela siempre encontraba una manera de ayudar a la gente en el pueblo. Aún cuando no tenía mucho, ella habría de llevar cualquier cosa que tuviese y la compartía. Eso me frustraba mucho, y ella decía: “Nunca sabemos lo que necesitaremos mañana”. Así que crecí con algunas personas asombrosas que ayudaron a formar la manera [de pensar] y la persona que soy hoy en día.

KWHS: ¿Cómo terminaste con una carrera en el baloncesto profesional?

Foyle: Creo que me arrojaron el baloncesto encima. Resulta que yo medía aproximadamente 6’8” (unos dos metros), y recuerdo que iba a la escuela secundaria en otra isla. Resulta que en esa isla jugaban baloncesto. En mi isla todo giraba en torno al cricket y al fútbol, pero en esta isla había un soldado que estaba con los estadounidenses. Había aprendido el juego del baloncesto y regresó y creó su propia infraestructura y construyó su propia cancha. Así jugaban un baloncesto real, pero realmente serio en esta isla. Yo llegué con una altura de 6’7”, 6’8”, y ellos dijeron algo como: ‘Oh, por Dios, ¡tienes que jugar baloncesto!’ Y yo respondí: ‘¿Qué es el baloncesto?’

Literalmente, dentro de la duración de ese primer mes, aprendí el juego. Me dijeron: ‘Está bien, bueno acabas de atrapar un rebote, me la tiras a mí y eso es todo. Así es el juego’. Recuerdo atrapar el rebote y salir corriendo por la cancha, ejecuté una bandeja y estaba muy emocionado. Me di vuelta y todos estaban histéricos porque aparentemente tienes que hacer rebotar la pelota contra el suelo en el baloncesto. ¿Cómo se supone que yo iba a saber eso? Esa fue mi introducción al baloncesto. Pensé, esto es terrible. Esto será mi final [jugando al baloncesto]. [Pero] hubo un caballero en la isla que dijo: ‘Yo podría enseñarte esta noche cuando no haya nadie cerca’. Pensé que sonaba como una buena idea. Realmente comencé a aprender a jugar, y en poco tiempo estaba viniendo en un avión a los Estados Unidos con una beca para jugar al baloncesto.

KWHS: Y comenzaste a jugar a los 16 años, ¿correcto?

Foyle: A los 15, sí.

KWHS: Es bastante tarde, pero lo captaste rápidamente.

Foyle: Lo adquirí muy tarde, pero una de las ventajas es que debido a que comencé tan tarde, durante toda mi carrera sentí que estaba aprendiendo. Nunca se dio la circunstancia [de decir]: ‘Oh, yo no necesito esto en realidad’. Realmente tenía que aprender y seguir creciendo durante toda mi carrera.

KWHS: ¿Puedes contarnos alguno de los puntos destacados en tu carrera como atleta profesional?

Foyle: Uno probablemente sea la noche del sorteo. Ser sorteado es algo extraordinario viniendo de donde vengo. Y mi mamá cuando vino a los Estados Unidos por primera vez [y me vio en] televisión nacional cuando estábamos siendo sorteados. Recuerdo simplemente estar sentado ahí y mirar su rostro, y ella estaba nerviosa, y yo estaba nervioso. No sabía si iba a salir sorteado. Eso fue algo importante, porque fue el principio de mi carrera; una oportunidad para jugar al más alto nivel. El segundo [punto destacado] para mí [fue] estar en el mismo piso con algunas de las personas con las que crecí. Recuerdo la primera vez que jugué contra Hakeem Olajuwon, y yo pensé: ‘Oh, mi Dios, ¡él está ahí!’

KWHS: Deslumbrado por una estrella.

Foyle: Lo sé, ¿no es así? Y mi entrenador [dijo], ‘Sí, ¡y tú vas a marcarlo!’. Llevas esas experiencias contigo por el resto de tu vida. Cuando tu héroe y alguien a quien respetas y admiras está en la cancha contigo a la vez, y están dándose codazos entre sí, y están corriendo y caminando uno contra otro, es bastante especial.

KWHS: Durante tu tiempo dentro y fuera de la cancha, observaste a otros profesionales quemar muchísimo dinero: recomendaciones, dinero por artículos promocionales y comercialización, sueldos. Un tema recurrente es que los atletas ganan mucho dinero pero son malos administradores del mismo. Cuéntanos un poco acerca de lo que experimentaste y por qué te inspiraste para escribir Winning the Money Game.

Foyle: Siempre me consideré un defensor de los jugadores. Y no se trata de que todos nosotros no cometamos errores financieros. Pienso que las sociedades más grandes, como un todo, cometen una cantidad enorme de errores cuando se trata de las finanzas. Hace aproximadamente un mes, The New York Times publicó un artículo acerca de la gente mayor de 50 años que no tenía el conocimiento práctico para prepararse para su retiro.

Con el deporte, uno de los problemas es que es demasiado inmediato. Un atleta en baloncesto, por ejemplo, tiene un carrera promedio de 4,7 [años]. Para el fútbol es dos y algo. Entonces ganas todo este dinero en un período de tiempo muy corto. Si unes eso con el hecho de que los atletas entran a la liga cuando son extremadamente jóvenes. Y también con el hecho de que en general no hablamos sobre cultura financiera como sociedad. Realmente atrasamos en ese tema.

Si tomas todas esas cosas, los atletas se convierten en un microcosmos de la sociedad más grande, en la que hay una enorme cantidad de riqueza. Saben cómo enriquecerse, pero no saben cómo permanecer ricos. Para mí, que simplemente observé eso con el transcurso de los años, una y otra vez, y al ver los patrones que emergían, quise darle una mirada más cercana. Como parte de mi tesis de maestría en psicología del deporte, llegué a entrevistar a 10 jugadores de baloncesto retirados y a hablar con ellos acerca de la transición y de cómo habían podido manejarla. ¿Cuáles fueron algunos de los desafíos que encontraron? Una de las cosas que [seguían] ocurriendo una y otra vez fue la cuestión del estrés financiero. Comencé a hablar con ellos acerca de [sus] experiencias al crecer y comenzó a surgir un patrón. Muchos de ellos nunca habían tenido cerca tanto dinero; venían de un entorno desfavorecido. La primera vez que aprendieron acerca de la administración financiera fue cuando tuvieron un cheque por millones dólares. Fue una experiencia interesante, que te abre los ojos, y yo quería sumergirme en esa área. Así que comencé a escribir un libro.

KWHS: ¿La historia de algún atleta realmente ilustra este punto?

Foyle: [A este jugador en particular] lo llamo Big Baller Tom. Recuerdo una experiencia que tuve [cuando] acompañé a este atleta hasta el banco, y arreglé para que tuviese una cuenta corriente y todo [lo que necesitaba]. Estaba tan feliz conmigo mismo. Al día siguiente, él salió por ahí y [compró] un auto con dinero que no tenía en esa cuenta. Sólo recuerdo sentarme en mi habitación y [pensar], ¿cómo podría [explicarle finanzas] de una manera que él pudiese entender? Comencé a escribir un panfleto. Así que mi tesis y este panfleto se convirtieron en la base para este libro.

KWHS: ¿Cuáles son algunas enseñanzas clave que podrían ayudar a los atletas, así como a todos nosotros?

Foyle: Pienso que la mayor parte de esto realmente es de sentido común. Una de las primeras cosas es involucrarse. Existe una tendencia a ser un poco tímido e impredecible alrededor del dinero, especialmente cuando sientes que no eres lo suficientemente competente para manejarlo. Entonces los atletas tienden a evitar la responsabilidad de la inmersión cotidiana en sus finanzas [que les permitiría] apropiarse de ellas. La mayor parte del tiempo cuando se aprovechan de los atletas, [es porque] no están monitoreando quién está involucrado en sus finanzas y no hacen las cosas básicas. Involucrarse es importantísimo.

Lo segundo es asumir que todos tienen buena fe, pero deberías auditar regularmente a cualquiera que toque tus finanzas. Si resulta que la auditoría es excelente, y todo está bien, entonces tu fe está justificada. Creo que consideramos a la auditoría más como una cosa negativa, y por lo tanto no nos tomamos el tiempo para hacer nuestras investigaciones básicas razonables para asegurarnos de que la gente en la que confiamos merezca nuestra confianza.

Por último, si realmente deseas involucrarte, simplemente escribe tus propios cheques. Quiero decir, simplemente hazlo por un tiempo, y creo que verás el costo de lo que estás haciendo. A veces, cuando los atletas tienen a personas secundarias firmando los cheques y pagando las cuentas, no llegan a ver las decisiones cotidianas que están tomando, y a apropiarse de esas decisiones.

KWHS: ¿Cuál es lo siguiente en su carrera? Parece estar comprometido con tantas cosas.

Foyle: Para mí, siempre tiene que ver con aprender, siempre se relaciona con ganar más conocimiento y ser un defensor para los jugadores. Creo que esa va a ser mi misión en la vida: seguir encontrando maneras de defender a los jugadores.

KWHS: ¿Sientes que a través de tu defensoría, así como a través de la defensoría de otros, los atletas están mejorando en lo que se refiere a su administración del dinero? ¿Has visto un cambio desde que empezaste hasta ahora?

Foyle: El cambio es que ahora estamos hablando de ello de una manera mucho más significativa. Ya no se barre debajo de la alfombra. Ya no es: ‘Oh mi Dios, no queremos que nadie se entere’. Pienso que los atletas ahora están abiertos a la idea de [hablar acerca de sus finanzas]. Vimos un artículo donde Tim Duncan [un jugador de los San Antonio Spurs] salió a hablar en contra de una de las personas con las que estaba invirtiendo. Dijo: ‘Este tipo me sacó dinero’. Creo que verás jugadores diciendo: ‘Ya no voy a ocultarme y avergonzarme porque alguien se aprovechó de mí. Voy a revelarlo, voy a hablar de ello, y espero así empoderar a la siguiente generación y ayudarla’. Creo que es muy alentador, y que es [un buen punto para empezar].

KWHS: ¿Qué consejo le darías a un estudiante de secundaria que podría estar interesado en una carrera profesional en el baloncesto o en algún otro deporte?

Foyle: Si mides 6’10”, ¡realmente es mucho más fácil! Pero no; yo diría que tienes que seguir tu pasión más que nada. Y siempre entender que el deporte consiste en equilibrio. Sal, trabaja duro; se trata de tomarte el tiempo y pasarlo en el gimnasio, mejorando. No existe un sustituto para el trabajo. Les digo a los atletas con los que trabajo, que 10.000 repeticiones de una habilidad te convierten en experto en esa habilidad. Tienes que salir y trabajar en ella real, pero realmente duro. Pero también recuerda que tienes que equilibrar. Deseas tener una dualidad entre el deporte y lo académico. Intenta crear el equilibrio donde tengas un lugar al cual recurrir. No te definas a ti mismo con una carrera que sólo va a durar unos pocos años. Necesitas algo que te vaya a definir durante tu vida entera, y eso es la educación. Equilibra las dos cosas juntas.

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