Tres prioridades financieras para prepararte para la universidad

prepare-for-college

La columnista y sobreviviente a un préstamo estudiantil Zina Kumok, de 26 años, está de regreso con algunos buenos consejos sobre el dinero y la universidad.

La Universidad es uno de los mejores momentos de tu vida. Todos dicen eso por una razón: es verdad. Eres independiente, estás haciendo nuevos amigos y tienes oportunidades increíbles. Y también es el inicio oficial de tu vida financiera. Tendrás acceso a contraer deuda, tarjetas de crédito y préstamos: comodidades en dinero que pueden hacer que tu experiencia universitaria sea posible y aún más divertida, pero que descarrilarán tu vida posteriormente por años. Confía en mí, yo sé. Tenía $28.000 en deuda por préstamos estudiantiles cuando me gradué de la universidad, y honestamente, no tenía idea de en lo que me estaba metiendo.

He aquí algunos consejos útiles para ayudarte a prepararte, aún antes de que compres ese organizador para la ducha del baño de tu dormitorio estudiantil.

  1. Observa tus préstamos.

Antes de que te encamines a la universidad, asegúrate de saber exactamente cuánto te costará el título. Cuando el año pasado se les comunicó a los estudiantes de la Universidad de Indiana (de donde me gradué en 2011) cómo se verían los pagos de sus préstamos luego de la graduación, sus pedidos de préstamo bajaron el 11%. Eso quizá no suene a mucho, pero significó $31 millones menos en desembolsos para préstamos Stafford federales en los nueve meses que finalizaron el 31 de marzo de 2014, respecto al año anterior, de acuerdo a las estadísticas del Departamento de Educación de los EE. UU.. En vez de pedir prestada la cantidad máxima permitida (de $31.000 hasta $57.000 en 2015), reduce drásticamente algunos números y fíjate si posiblemente puedas pedir menos en préstamos estudiantiles.

Escribe una lista de cuánto estás recibiendo en subsidios, becas y ayuda de tus padres. ¡Quizá ni siquiera necesites los préstamos! Conozco a tanta gente que pidió la cantidad máxima simplemente porque la tenía disponible… Uno tiende a gastar cuanto tiene. Si sólo tienes $1.000 para que te dure todo el semestre, entonces vas a gastar eso. Si tienes $5.000, entonces gastarás esa cantidad.

Los préstamos universitarios promedian los $29.400 por estudiante. Si puedes tomar el 20% menos cada año, te ahorrarás miles de dólares en pago de intereses. Si sueñas con irte de mochilero a Europa luego de la graduación o con tomarte un año para enseñar inglés en China, no querrás que los préstamos te arrastren. Esos préstamos podrían atormentarte durante muchos años por venir, aún cuando te estés casando, comprando tu primera casa y comenzando una familia. Cuanto menos pidas de entrada, más rápido lo terminarás de pagar. Si necesitas más ayuda para comprender cómo funcionan los intereses, consulta el enlace a mi columna de interés que aparece más abajo.

  1. Prepara un presupuesto por escrito.

Ya sea que estés viviendo en los dormitorios estudiantiles o que consigas un departamento fuera del campus, es fácil medir cuánto dinero vas a necesitar. Haz una tabla con el dinero para el alquiler, auto, servicios, seguro, almacén y diversión. Deja separados por los menos $100 para emergencias: nunca sabes cuándo van a remolcarte el auto o cuándo tendrás que pagar una multa.

La mayoría de las universidades ofrecen recursos que explican el costo promedio del alojamiento, libros y hasta de la vida en el campus. Investigar esto te ayudará a evitar el shock inevitable por los precios que te da cuando te das cuenta de que el libro de texto de biología cuesta más que el alquiler, en serio.

Una vez que veas cuánto te costará la universidad, estarás mejor preparado para ver si necesitas conseguir un empleo a tiempo parcial o si puedes rechazar los préstamos estudiantiles. La mayoría de los estudiantes no conoce el precio de la universidad cuando se inscribe. Eso es una locura si consideras que nadie compra un auto sin saber el precio. Estas son decisiones caras y deberías saber lo que implican para tu cuenta bancaria.

  1. Investiga los trabajos en el campus.

Antes de llegar al campus, puedes ver en qué lugares están contratando. Quizá califiques para trabajar-estudiar o tengas que presentarte por ti mismo. Algunos de los trabajos que tuve en la universidad incluyeron trabajar en la recepción de mi dormitorio, escribir para el periódico estudiantil y trabajar en un centro telefónico fuera del campus. Un amigo mío trabajaba en el cine de la universidad y veía las películas gratis. Conocí gente que trabajaba para los profesores y daba recorridos a la universidad para la oficina de admisiones. También puedes vender plasma y participar en experimentos psicológicos; ambos tienen horarios flexibles que puedes acomodar.

Pregunta por ahí si alguien conoce personas que estén contratando; la mayoría de los trabajos que tuve vinieron de referencias personales. La universidad también suele publicar ofertas de trabajos. Algunos trabajos te permiten estudiar cuando terminaste tus tareas, lo que puede ser excelente si pasas ese tiempo leyendo Anna Karenina en vez de acechando a tus compañeros de clase en Facebook.

Los trabajos son excelentes por razones obvias: te ayudan a pagar tus gastos para vivir y esas aventuras y viajes universitarios inevitables. Y siempre es bueno tener más experiencia antes de que ingreses al mercado laboral. Tus jefes pueden servir como referencias para tus empleadores futuros y nunca está demás tener algo que sume a tu curriculum. Podría ayudarte a conseguir pasantías prestigiosas y a obtener becas valiosas.

Además, te ayudará a administrar tu tiempo y a averiguar qué deseas hacer realmente. Trabajé como editora en el periódico estudiantil a la vez que también trabajaba en la recepción del dormitorio estudiantil. El primer trabajo no tenía un buen sueldo, pero lo hice por la experiencia, ya que estaba trabajando para obtener un título en periodismo. El segundo, pagaba bien y me permitió ahorrar dinero para mi verano en Londres en un viaje de estudios al extranjero.

No tienes que tener todo resuelto antes de ir a estudiar, o ni siquiera sea después. Pero si investigas, te alejas de la deuda, y acumulas pequeños ahorros, hasta estarás mejor preparado para lo que te depare el futuro.

Preguntas

Lee el artículo de Bloomberg Business sobre la Universidad de Indiana cuyo enlace aparece abajo. Debate lo que aprendiste acerca de la educación sobre la ayuda financiera. ¿Con la historia de cuál estudiante te sentiste identificado?

¿Agregarías algún consejo relativo al dinero en la columna de Zina Kumok? Lee el artículo de KWHS Reflexiones sobre el dinero: gastos, valoración y el ahorro para la universidad para obtener inspiración. ¿Cuáles fueron algunas de las maneras en que estos estudiantes se prepararon para el primer año?

Enlaces relacionados

“Algunos trabajos te permiten estudiar cuando terminaste tus tareas, lo que puede ser excelente si pasas ese tiempo leyendo Anna Karenina en vez de acechando a tus compañeros de clase en Facebook.”
This entry was posted in Artículos, Dinero y Tú, La vida después de High School. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Join the Discussion