El rostro del emprendimiento social de tu taza de café

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¿Has ido a Starbucks recientemente? ¿Y a Dunkin’ Donuts? Quizá fuiste a un pequeño café familiar local a tomar tu café favorito de moca con caramelo. Dondequiera que quede el lugar, cualquiera que sea el sabor, amamos nuestro café.

El café es el segundo producto básico comercializado con más intensidad detrás del petróleo crudo, y es popular en todo el mundo. Los EE. UU. son los mayores consumidores de café del mundo desde el punto de vista de la cantidad de libras consumidas anualmente, y en los Países Bajos toman la mayor cantidad de tazas. Así que, he aquí una pregunta para ti: ¿Cuándo fue la última vez que consideraste, y valoraste, el elemento humano en tu café?

Bolsas de 70 libras

Cada taza de café que tomas tiene un rostro: el rostro de un productor de granos de café en una región del mundo donde se cultiva este producto, que suele estar deprimida económicamente, como América Central o África. Como señala un artículo reciente en el Santa Fe Reporter, los productores a pequeña escala que producen gran parte del café de alta gama que se vende a los tomadores de café como nosotros, lo hacen a mano, arando y plantando los campos, cosechando bajo un sol abrasador, y transportando bolsas de 70 libras de café sobre sus espaldas. Y reciben muy poco dinero a cambio.

Fiorella Riccobono, de 18 años, nunca había pensado mucho acerca de la gente que producía el café que ella tomaba hasta que el año pasado se inscribió como estudiante de tercer año para tomar una clase de emprendimiento social en la Archbishop A. McCarthy High School en Southwest Ranches, Florida. Lo que siguió fue una comprensión mucho más profunda de la oportunidad global y de la justicia social y económica.

Durante los últimos años, Riccobono, sus compañeros de clase y su maestra Kim Zocco, se asociaron con el Centro para el Compromiso Comunitario de la St. Thomas University para desarrollar el Proyecto Cocano Coffee. La iniciativa funciona para ayudar a los productores de café de la región más pobre de Haití a ganar un salario justo. Mucha gente que vive en Haití, especialmente en el noroeste, no tiene trabajo ni educación y es pobre, a pesar de que vive en una región con el clima ideal para cultivar parte del mejor café de todo el Caribe. Muchas familias sí cultivan y venden los granos de café, y allí es cuando la injusticia social y económica entran en la ecuación.

“Hay tantos pasos e intermediarios [alguien que facilita una transacción entre las partes, en este caso entre el productor y el comprador] entre el momento en que se cosecha el grano de café hasta el momento en que se convierte en tu taza de café matutina”, explica Riccobono, quien se acaba de graduar de la secundaria Archbishop A. McCarthy y se dirigirá a la Florida State University en Tallahassee, Florida, en el otoño. “La mayor parte del café del mundo se cultiva en pequeñas granjas de propiedad privada. En estas pequeñas granjas, no se usan máquinas y los frutos se recogen y seleccionan a mano. Luego de la cosecha, los granjeros le sacan la pulpa, fermentan, secan y clasifican los granos de café. Estos productores ganan aproximadamente 76¢ por libra [por todo el trabajo que hacen]. Para el momento en que el grano deja al productor al que se le pagó injustamente y se convierte en tu taza de café, esos 76¢ se convierten a entre $11 y $15 la libra Twitter . Al explotar a estos productores, el margen de ganancias es enorme”. En otras palabras, el vendedor final tiene una ganancia enorme que proviene de los mismos granos por los cuales se le pagaron centavos a los pequeños productores que hicieron todo el trabajo.

El proyecto Cocano Coffee es un gran ejemplo de lo que Riccobono denomina “solución de problemas centrada en el ser humano”. La empresa social funciona así: el cuerpo académico y estudiantes de negocios de la St. Thomas University viajan al noroeste de Haití en viajes con la misión de comprar granos de café de alta calidad directamente de los productores que los cosechan. A cambio, les pagan un salario justo, $4 por libra, que es más de $3 más alto que lo que reciben de los intermediarios típicos que pagan sólo el 50% del valor “C” de la Bolsa de Valores de Café de Nueva York, que promedia alrededor de $1.30 la libra. El equipo trae los granos de café verde sin tostar de regreso al aula, donde comienza el proceso de tostado, promoción y venta. Zocco se asoció con la St. Thomas University para desarrollar el curso doble de emprendedorismo social en la escuela Archbishop McCarthy para ofrecer esta emocionante experiencia de aprendizaje y compromiso a sus estudiantes secundarios.

Una ganancia de $700

Riccobono y sus compañeros de clase venden el café orgánico en Florida por $13 la bolsa de 12 onzas y realizan ventas de café latte helado especial en la escuela a $3 la taza. Ganan $1,65 por porción de café helado después de los gastos, que incluyen las tazas, sorbetes, azúcar y otros materiales para la producción. El primer semestre en que vendieron su café, tuvieron una ganancia de $600. El semestre pasado, la ganancia neta fue más de $700. Todas estas ganancias se devuelven a la cooperativa especial de productores establecida en el noroeste de Haití, donde se reinvierte el dinero en cultivos, salarios y atención de la salud y educación comunitarias.

Además de la experiencia en ventas y en granos de café (su clase trabaja con Joel Polluck, tostador del Panther Coffee de Miami, que viaja a Haití para controlar las plantas y la calidad), Riccobono aprendió valiosas habilidades comerciales relacionadas con la publicidad y con cómo promover una empresa en los medios sociales. Los estudiantes también se envían mensajes en video con los granjeros para estar en contacto con el producto, el proceso y la gente involucrada en la empresa social, y aprenden todo desde comercialización de “commodities”, colocación de productos, posicionamiento de marcas, comercialización, contabilidad, inventario, administración y más.

Lo más importante, destaca Riccobono: aprendió a sentir empatía y una pasión por explorar culturas diversas. “Cuando pienso en el emprendedorismo social, pienso en la oportunidad Twitter ”, explica Riccobono, quien planea hacer una doble especialización en finanzas y emprendedorismo social en la universidad. “Lo veo como una oportunidad para explorar culturas y situaciones diferentes que ocurren a nivel global, y ver lo que el mundo tiene para ofrecer y lo que puedo dar a cambio. Para mí, el emprendedorismo social es comercio justo y sustentabilidad global y económica para las naciones en vías de desarrollo. El trabajar directamente con estos granjeros y ver cuán agradecidos están, realmente me hace apreciar todo lo que tengo y a la sociedad en la que vivo. Espero que el proyecto Cocano Coffee inspire a otros adolescentes a crear soluciones innovadoras para la gente que perdió todo excepto la esperanza en experimentar justicia social, política y económica”.

Iniciadores de conversaciones

¿Qué es un salario justo? ¿Por qué piensas que es tan fácil para los intermediarios explotar a los productores de granos de café en Haití y en otras regiones de cosecha de café en el mundo?

Fiorella Riccobono describe el emprendedorismo social como “comercio justo y sustentabilidad global y económica para las naciones en vías de desarrollo”. ¿Qué quiere decir con esto? ¿Qué significa el emprendedorismo social para ti?

¿Qué otros productos exigen que valoremos el elemento humano, a pesar de que no podamos ver inmediatamente la conexión cuando los estamos comprando?

Este artículo explora la justicia económica y social. Ahora, utilizando el enlace de KWHS que aparece abajo, escucha el podcast y lee la transcripción acerca de la justicia alimentaria. ¿Qué es eso? ¿Conoces algún programa de justicia alimentaria en tu vecindario?

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“La mayor parte del café del mundo se cosecha en pequeñas granjas de propiedad privada.”
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