Reflexiones sobre el dinero: gastos, valoración y el ahorro para la universidad

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Cada Navidad, John DePass anticipa la llegada de esa tarjeta navideña de sus abuelos. Pocos años atrás, dejaron de tratar de adivinar qué comprarle a DePass, estudiante de 17 años que cursa el último año en Annapolis High School en Annapolis, Maryland, y en lugar de ello, comenzaron a darle dinero. Si bien DePass estaba igual de ansioso por su generosidad esta Navidad, consideró su obsequio de $100 con una nueva clase de aprecio, informado por la responsabilidad financiera. “En años anteriores, hubiese usado este dinero para comprarme cosas como ropa y tarjetas de iTunes. Pero este año tengo planes diferentes y un objetivo distinto”, explica DePass. “En este momento, todo tiene que ver con financiar la universidad el próximo otoño”.

Mirar atrás y planificar el futuro. Todos hacemos esto alrededor de las fiestas y a medida que el calendario cambia hacia un año nuevo: reflexiones, resoluciones, ambiciones. Hannukah, Navidad y hasta Boxing Day también son celebraciones intensivas en cuanto a dinero, y por lo tanto son importantes a la hora de formarnos una opinión acerca de las finanzas. Como DePass, muchos estudiantes de último año de secundaria están cambiando la perspectiva que tenían sobre su dinero a medida que se vuelven más independientes desde el punto de vista financiero. Knowledge@Wharton High School les pidió a varios estudiantes que reflexionasen sobre las mayores lecciones financieras de 2013 y que considerasen algunos de sus objetivos financieros para el año nuevo.

Práctica de la administración del dinero

Las nuevas prioridades monetarias de DePass son parte de un viaje financiero personal que comenzó en el verano de 2013. Estaba dejando su hogar por primera vez para asistir a un programa de verano en Filadelfia y, a sugerencia de sus padres, abrió una cuenta corriente en el banco local. “Había tenido una cuenta de ahorros durante mucho tiempo, pero esta es mi primera cuenta corriente”, explica DePass, quien tuvo que firmar junto con sus padres en la cuenta porque es menor de 18. “Quería tener mi propia tarjeta de débito, escribir cheques y empezar a administrar mi propio dinero en línea”. Twitter 

Una tarjeta de débito fuerza a los usuarios a limitar sus gastos a lo que tienen en la cuenta. A pesar de que la tarjeta de débito es una gran atracción para los adolescentes que abren cuentas bancarias, también es una de las formas más fáciles para que den un mal paso financiero. DePass vigila de cerca sus gastos, toma nota de ciertos matices, como el hecho de que la propina del restaurante que deja en su tarjeta de débito no se deduce inmediatamente de la cuenta. “Fue una experiencia de aprendizaje excelente y también frustrante a veces. No lo sé todo, así que estoy haciendo preguntas constantemente. Tengo una buena relación con el asesor financiero en mi banco. Fue realmente importante estar expuesto a esto antes de ir a la universidad”. Twitter 

Al igual que DePass, David Howarth, 17 años, ya está considerando la vida en el campus el otoño próximo. El estudiante de último año en Dr. John M. Denison Secondary School en Newmarket, Ontario, Canadá, abrió una cuenta de ahorros en mayo específicamente para ahorrar sus dólares estadounidenses. “Tengo dos monedas: canadiense y estadounidense”, explica Howarth. “Quiero ir a la universidad en los EE. UU. y quería poner mi dinero en el banco, donde pudiese ganar algunos intereses, aunque sea una cantidad pequeña, e incrementar el valor del dólar en vez de sentarme y no hacer nada”. Howarth, un artista visual que a veces muestra su obra en exhibiciones de arte alrededor de Toronto, agrega que siempre ahorra por lo menos la mitad de los ingresos que gana en una venta de arte.

Aún así, Howarth considera su apreciación recién descubierta por el valor del dinero por sobre las vacaciones, específicamente alrededor del Boxing Day de Canadá el 26 de diciembre, como su mayor punto destacado financiero de 2013. Estos días está mucho más atento respecto a dónde va su dinero. “Quería asegurarme de que mi dinero estuviese bien gastado y de estar obteniendo el mejor valor por lo que estaba comprando”, explica Howarth, quien llamó a amigos que trabajan en el comercio minorista para que lo ayudasen a identificar promociones especiales. “Esta fue la primera vez que observé en profundidad las actividades promocionales. Por ejemplo, Bath and Bodyworks tenía un cierto horario desde las 4:00 p.m. hasta el cierre, unas semanas antes de Navidad, en que los empleados repartían cupones. La oferta era que conseguirías un descuento adicional del 30% en ciertos artículos. Entonces, tres botellas de jabón costaban $10, y luego obtendrías un descuento adicional del 30%, entonces quedaban a $7. Compré algunos jabones para mi madre”.

Emily Zhen, estudiante de último año en Naperville Central High School en Naperville, Illinois, tiene un enfoque diferente respecto al valor, pero con la misma visión de hacer que el dinero trabaje para ella. “Cuando salgo de compras, me gusta preguntarles a los representantes de ventas y empleados de la tienda acerca de la calidad de los productos y cuánto tiempo pueden durar”, explica Zhen. “Con los años aprendí que ciertos productos baratos tienden a romperse en un período de tiempo corto, y que, a veces, puede valer más la pena comprar el producto más caro si es probable que dure por un período de tiempo mayor”.

Bandas para el pelo y planificación a futuro

Entre todas estas consideraciones monetarias, sería una omisión negar una tradición de las fiestas ligada al dinero con tanta frecuencia: dar. Esta Navidad, Samantha Grasso, estudiante de último año en Immaculata Academy en Hamburg, Nueva York, reflexionó acerca de cómo su organización de caridad, Looking AHead for Kids, le ha brindado conocimientos financieros agudos, especialmente en su carácter de emprendedora con ambiciones. Grasso cose tiras elásticas para el cabello, que vende a $2 cada una. Usa todos los ingresos para comprar juguetes para los niños menos privilegiados en y alrededor de su comunidad de Buffalo, Nueva York. “Aprendí que tienes que gastar dinero para obtener un resultado beneficioso”, explica Grasso, quien ha desembolsado cientos de dólares de su propio efectivo desde que comenzó su negocio de bandas para el cabello en 2011. “Tienes que invertir tus recursos (tu tiempo y tu dinero) si deseas hacer que algo funcione”. Twitter 

Lo que sea que depare tu futuro, (Grasso planea estudiar economía y finalmente ingresar a los negocios y emprendimientos sociales), vas a necesitar dinero sin dudas, y las habilidades para administrarlo. Toda la gente entrevistada para este artículo habló acerca de trabajar en 2014 como una manera de ganar los ingresos tan necesarios. El ahorro, también un tema común entre estos adolescentes, es un punto de enfoque crítico de la administración del dinero. Como dice Zhen: Nunca es demasiado temprano: “Alrededor de la época de Navidad, mis padres y familiares me dan dinero porque les gusta que tenga la libertad de elegir cómo gastarlo o ahorrarlo”, explica. “Cada año, elijo ahorrar más de la mitad del mismo y depositarlo en mi cuenta de ahorro para la universidad. Cuando doy lecciones de piano o tutorías semanalmente, en general deposito cerca del 75% del dinero que gano en esa cuenta de ahorro. Como estudiante de último año de secundaria, es lindo saber que poner un porcentaje del dinero que gano cada semana en una cuenta de ahorro ha dado como resultado dinero suficiente para pagar la mayor parte de mis gastos de alojamiento y pensión”. Twitter 

 

Preguntas

Describe cuatro lecciones de este artículo acerca del dinero. ¿Puedes relacionarte con estas experiencias financieras? ¿Por qué sí o por qué no?

Piensa en tus propias experiencias con el dinero. Con un compañero, discute un momento donde hayas tenido que aprender acerca de la administración del dinero. ¿Qué hiciste? ¿Qué lecciones aprendiste? ¿Cambió tu perspectiva sobre las finanzas?

Hablando como emprendedor, ¿qué piensas que quiere decir Samantha Grasso cuando expresa: “Tienes que gastar dinero para obtener un resultado beneficioso?”

¿A quién recurres cuando tienes preguntas acerca del dinero? ¿Has comenzado esta conversación con tus padres? ¿Con un asesor bancario? Si así fuese, ¿de qué hablaron? Si no lo has hecho, ¿considerarías comenzar a trabajar con un mentor financiero? Escribe 10 preguntas relacionadas con el dinero que te gustaría hacerle a esa persona.

 

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“Quería asegurarme de que me dinero fuese bien gastado y de obtener el mejor valor por lo que estaba comprando.”
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