La revolución de la impresión 3-D

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En caso de que no lo hayas notado, todo lo 3-D arrasa en los últimos tiempos. Seguro, te atreves a ver la película Masacre en Texas en 3-D o hasta ver una versión en 3-D de Oz el poderoso, pero en este caso estamos hablando acerca de algo más práctico: la impresión en 3-D. Durante su informe acerca del Estado de la nación este mes, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se refirió a un laboratorio en Youngstown, Ohio, donde “los trabajadores están dominando la impresión en 3-D que tiene el potencial de revolucionar la manera en que hacemos casi todo”. Y ¿qué me cuentan de esos investigadores en la Universidad de Cornell que construyeron una oreja a partir de células de cartílago vivas con la ayuda de una impresora 3-D? Si añadimos a eso el reciente episodio de The Big Bang Theory en la TV en que Howard Wolowitz y Raj Koothrappali crearon ellos mismos figuras de acción en una impresora 3-D, sin lugar a dudas va a haber bastante alboroto alrededor de esa tecnología.

Ponerle la tapa

Si bien puede pasar un tiempo hasta que todos tengamos impresoras 3-D en nuestros escritorios, la emoción acerca de la impresión en 3-D, (donde los diseños se crean usando un software para computadoras especializado y se envían a una impresora de alta tecnología, pero que en vez de imprimir en tinta, imprime en plástico, y a veces en metal), ha estado creciendo durante años, basada en buena medida en el valor de la tecnología para el mundo de los negocios. El uso empresarial más común para la impresión 3-D es el prototipado rápido. En vez de gastar millones en investigación y desarrollo para fabricar un prototipo de una pieza o producto nuevo, los fabricantes pueden diseñarlos en computadoras y producirlos mucho más rápidamente en sus propias impresoras 3-D. Las empresas como Sony Ericsson y New Balance usan ampliamente el prototipado rápido para probar sus teléfonos y calzado antes de que se acerquen siquiera al mercado de consumidores finales.

Piensa en los ahorros financieros para las empresas, dice Vincent Uribe, de 17 años y estudiante de último año en Chico High School en Chico, California. “Con una impresora 3-D, ya sabes cómo se ve el producto, cómo va a funcionar y cómo se mueve. Realmente recorta costos en el proceso de fabricación si evitas la prueba y error de hacerlo”.

Si bien la mayoría de los estudiantes de secundaria todavía no han escuchado hablar acerca de la impresión en 3-D, Uribe y sus compañeros de clase se están convirtiendo en expertos en la tecnología mientras se preparan para estudiar carreras en ingeniería y arquitectura. El instructor de TI en Chico, Mike Bruggeman, compró su primera impresora 3-D en 2008 para preparar mejor a los estudiantes como Uribe, inscriptos en su programa de la escuela al trabajo, para el éxito en el campo de la ingeniería.

Pronto, la comunidad de negocios local supo sobre la capacitación práctica de los estudiantes en impresión 3-D y la quiso disponible en el prototipado rápido. “Nuestra primera gran oportunidad fue una empresa llamada Kleen Kanteen, que fabrica botellas de agua de acero inoxidable amigables con el medio ambiente que se fabrican aquí, en Chico”, destaca Bruggeman, quien viajó a conferencias en Florida y Texas para aprender más acerca del software para diseño 3-D SolidWorks. “Tenían un problema con el diseño de una tapa y estaban en China tratando de que se la fabricasen sin éxito. Nosotros acabábamos de comprar nuestra impresora 3-D, así que diseñamos la tapa en nuestro software, la imprimimos en nuestra impresora, y la enroscamos en su lugar”. Los diseños de la tapa fueron llevados a China y sirvieron como prototipos para las piezas que se produjeron finalmente. También se crearon e imprimieron otros diseños para Kleen Kanteen, y se convirtieron en parte de sus nuevas líneas de productos.

Bruggeman ahora tiene dos impresoras 3-D en el aula y un equipo de estudiantes de ingeniería y arquitectura que trabajan regularmente con las empresas cercanas. Tyler Ceccato, estudiante de tercer año en Chico High, recuerda la primera vez que quiso trabajar con las impresoras 3-D de la escuela cuando estaba en el primer ciclo de la secundaria. Después de unos pocos años de cursos introductorios, llegó a trabajar por primera vez en la impresora 3-D este año escolar. “Como proyecto de clase, diseñamos un auto que tenía partes móviles”, explica Ceccato, que tiene 17. “Logramos hacer un auto de seis pulgadas: el mío tenía ruedas móviles y un capó que se levantaba. Aprendimos acerca de las tolerancias; cuán pequeñas deberían ser las partes para que realmente puedan girar y tener espacio para moverse”.

Atracción práctica

Esas técnicas de diseño se volvieron prácticas durante el reciente trabajo de Ceccato con Westside Research, una empresa local que diseña y fabrica accesorios de carga para camiones y automóviles. “Mi socio y yo creamos una aleta guardabarros en SolidWorks que puedes unir al enganche de un camión si estás remolcando un bote”, cuenta Ceccato. “Usamos prototipado para desarrollar el producto. Podíamos enviarlo a la impresora e imprimirlo en realidad de manera que podíamos tocarlo y ver cómo funcionaba”. El producto actualmente se está produciendo en China. “Quiero ir a la escuela para estudiar ingeniería y tengo un trabajo en ingeniería. Tengo una ventaja enorme sobre todos los demás”, agrega Ceccato. “Habré usado impresoras 3-D cuando la gente que ingrese a la universidad todavía no sepa siquiera lo que son”.

Es difícil ignorar el atractivo práctico de la tecnología de impresión en 3-D para los estudiantes que están considerando una variedad de carreras: nada reemplaza a tocar, probar, experimentar un concepto, especialmente si es el diseño para tu futuro.

En un rincón del aula de Bruggeman, la estudiante de último año Olivia Somhegyi, de 17 años, se sienta pintando cuidadosamente un ómnibus de la línea Bee y árboles con follaje impresos en 3-D para un modelo a escala completa de una instalación de tránsito de ómnibus diseñada por la empresa de arquitectura TLCD en Santa Rosa, California. “Nuestra idea para hacer el modelo [en la impresora 3-D] es que alguien que no conoce bien el proyecto pueda ver cómo se verá. Estamos tratando de hacer que se vea lo más realista posible”, agrega Somhegyi, quien tomó la clase de Bruggeman para explorar una potencial carrera en arquitectura, que incluía una pasantía con TLCD. “La parte más grande para mí fue aprender lo que me gusta hacer. Al hacer este proyecto, me doy cuenta de que todavía me gusta la arquitectura pero no me veo haciéndolo. He ido a algunas reuniones donde hay 12 arquitectos en una habitación y los he observado recostarse y planificar ideas. Eso fue muy interesante, pero no es para mí. Realmente estoy interesada en la ciencia ambiental y la química. Pienso especializarme en eso cuando vaya a la universidad”.

 

Preguntas

¿Qué es el prototipado rápido? ¿Qué empresas usan esta tecnología?

¿Cómo pueden las impresoras 3-D ayudar a las empresas a ahorrar dinero?

¿Qué tipo de trabajo realizó Tyler Ceccato para Westside Research?

¿En qué son similares la impresión 3-D y la preparación para la carrera?

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“Yo habré usado impresoras 3-D cuando la gente que ingrese a la universidad ni siquiera sepa de qué se tratan todavía.”
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