Escurridizas, verdes y renovables: Algas llevan energía a las comunidades rurales argentinas

Jóvenes emprendedores están creando productos innovadores y servicios en todo el mundo. En este primer artículo de una serie sobre emprendedores globales, Knowledge@Wharton High school, cuenta la experiencia de Matías Doublier, de 19 años y cofundador de ElectryAlg, que genera energía eléctrica a través de las algas para las comunidades rurales de Argentina.

Con apenas 19 años Matías Doublier tiene su propia empresa, ha recibido un premio por su invento de energía sostenible y se ha entrevistado con la embajadora de Estados Unidos en Argentina. Antes de terminar la escuela secundaria ya sabía qué quería para su futuro: tener su propio desarrollo empresarial vinculado a las energías renovables, como el la luz solar o el viento.

“Justo después de cumplir los 18 comencé a trabajar en una asociación civil llamada Emprear. Era un ámbito propicio para aprender y buscar la forma de crear mi propia empresa. Antes había realizado una pasantía administrativa en una compañía y me di cuenta que no quería trabajar en relación de dependencia”, cuenta Doublier, estudiante de Administración de Empresas enla UniversidadAustral.

Innovar con algas para comunidades y escuelas

Emprear es una organización sin fines de lucro compuesta por un equipo interdisciplinario de personas con experiencia en el proceso de emprender. En esa usina de ideas y creativos Doublier conoció al ingeniero Jorge Fossati, que había llegado ala ONGpor otro proyecto. Ambos se entusiasmaron con la idea de investigar sobre las algas y su posibilidad de brindar energía eléctrica, por eso armaron un equipo de trabajo.“Nos dedicamos todo el2011 ala investigación. Nos enteramos que en EE.UU. se estaba tratando de cubrir el 7% de la energía eléctrica con algas. Entonces nos preguntamos si se podía hacer lo mismo pero a nivel individual. Y vimos de qué forma obtener energía para una comunidad de personas y una escuela. La idea era ayudar a gente que no tiene luz”, cuenta Doublier. Por la crisis energética a nivel mundial, 24 de cada 100 personas no tienen electricidad, ya sea por incapacidad económica o por región geográfica, dice Doublier.

Así nació la empresa ElectryAlg “Energía eléctrica a través de algas”, dedicada a fabricar un biorreactor que, mediante el uso de la biomasa (algas), produce energía eléctrica para uso domiciliario, escuelas o pequeñas fábricas. “Con la particularidad que es 100% renovable y ecológico”, asegura el joven emprendedor.

Las algas son plaga enla Argentinay se pueden cultivar en un estero, arrollo o en piletones con agua. “Luego a las algas se las procesa para obtener el aceite, y ese aceite va al motor. También tenemos la posibilidad de utilizar algas de laboratorio. La planta se duplica cada 72 horas, por lo cual se puede empezar a producir electricidad en pocos días”, detalla Doublier.

Una de las ventajas del prototipo inventado por ElectryAlg es el bajo costo en comparación con otras energías sustitutas. “Nuestro equipamiento puede costar entre 30.000 dólares y 80.000 dólares, según donde se necesite instalarlo. Dar energía con paneles solares tiene un costo de al menos 100.000 dólares y la eólica mucho más”, afirma.

Por otro lado, la energía por algas es más renovable porque no utiliza baterías de litio como la solar o la eólica. “Nuestro biorreactor –continua Doublier- sólo es contaminante por la combustión del motor, pero las algas consumen dióxido de carbono por eso disminuye el daño para el medio ambiente”.

El proyecto de Doublier y Fossatti se presentó el año pasado en el concurso Global Students Entrepreneur Awards (GSEA), de Estados Unidos, destinado a estudiantes secundarios o universitarios que hayan logrado desarrollar su propio negocio. Para sorpresa de todos, Doublier –primer argentino en participar del concurso- obtuvo el primer premio en la categoría “Mejor Emprendimiento Social” por su objetivo de ayudar a las comunidades rurales que aún no tienen luz eléctrica.

“Participaron 150.000 personas y quedamos 33 seleccionados. Al premio no lo esperábamos porque había otras empresas gigantes que facturaban a otros niveles pero la verdad que nos abrió muchas puertas y nos puso más energías”, dice Matías Doublier, que agradece el apoyo de su familia en todo el camino recorrido hasta ahora.

Dentro del “Impenetrable”

Con la empresa en marcha y el premio en la mano, los fundadores de ElectryAlg se encontraron con una dificultad importante: “Nos dimos cuenta que el cliente final no podía comprar el producto porque apunta principalmente a personas de bajos recursos. Había que buscar gobiernos o fundaciones para hacerlo viable. Empezamos a contactarnos con intendencias, municipios y centros médicos, sobre todo en el norte del país, para que adquirieran nuestra solución”, asume Matías Doublier.

Por suerte una fundación contrató a ElectryAlg para llevar electricidad a una comunidad aborigen Toba de la provincia del Chaco ubicada en el “Impenetrable”, una zona de vegetación agreste y tupida donde es difícil llegar y transitar. “Nosotros vendemos toda la solución, desde las algas hasta el dispositivo. En este caso con un motor daremos luz a un grupo de 50 personas. Podrán tener también heladera, freezer y hasta computadoras encendidas”, se entusiasma Doublier, que proyecta brindar su servicio a hospitales y colegios, sobre todo del norte argentino, en provincias como Formosa, Misiones, Corrientes y Santiago del Estero donde las necesidades de energía son mayores.

“Según un estudio del año pasado 2.500 colegios no tienen luz en nuestro país y 100 salas de sanidad tampoco. Hay colegios a los que el gobierno les mandó netbooks y no tienen luz. También pasa cuando una fundación dona un tomógrafo para un centro de atención que no tiene luz; y eso es contradictorio. El Estado se tiene que hacer cargo pero no podemos esperar a que lo haga. Hay empresas que se preocupan y puede hacer algo por el lugar en donde está y el lugar que usa para trabajar”, piensa el joven empresario. ElectryAlg arma los prototipos en su taller y se encuentra en la búsqueda de nuevos empleados para ampliar la capacidad de producción.

El 28 de marzo Doublier fue recibido por la embajadora de Estados Unidos en Argentina, Vilma Martinez, “porque me llamó impresionada por mi proyecto”. En su visita también se reunió con el Consejero de Medio Ambiente, Ciencia & Tecnología, Mark Cullinane; y con la funcionaria de la sección de Economía, Ryan Janda, quienes le prometieron ayuda “para contactar a alguna empresa privada que se interese en nuestro trabajo”, detalla el estudiante de Administración de Empresas.

Doublier, que ahora también se desempeña como consejero junior dela ONG Emprear, aconseja a sus pares: “Lo principal es no hacer lo que te digan sino lo que vos crees que hay que hacer. Si te gusta ser policía, sé un policía emprendedor. Hay que hacer lo que te gusta en forma responsable, y si podés ayudar mucho mejor”.

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