Rye Barcott, de Carolina por Kibera: Un infante de marina que toma el poder del Emprendimiento Social

Foto tomada por: Jason Arthurs

¿Qué haría usted si alguien le diera 26 dólares? Para Tabitha Festo, la respuesta fue fácil: comenzar un nuevo negocio. En Kibera, uno de los barrios marginales más grandes del mundo, ubicado justo en el centro de la capital de Kenia, Nairobi, en África Oriental, una madre soltera con tres hijos tomó la subvención otorgada por Rye Barcott, un graduado de la Universidad de Carolina del Norte, que pronto será infante de marina, y logró transformar no sólo su vida, sino también las de muchos otros, incluyendo la de Barcott. Junto con Salim Mohamed, otro residente de Nairobi, fundaron una organización no gubernamental (ONG), denominada Carolina por Kibera (CFK), que se centró en capacitar a los jóvenes a través del deporte y otras actividades.

La desgarradora historia de Tabitha es una parte importante de “Sucedió rumbo a la guerra: El camino a la paz de un infante de marina, el nuevo libro de memorias que Barcott escribió para celebrar el 10º aniversario de la ONG este año. Se trata de un libro de memorias que narra el camino, a menudo difícil, que llevó a Barcott a crear CFK, y su iniciativa innovadora de desarrollo comunitario impulsado por el dicho: “El talento está en todas partes. La oportunidad no”.

En un reciente viaje a Londres para promocionar el libro, camino a Nairobi, Barcott, de 32 años de edad, quien fue nombrado Joven Líder Global 2011 en el Foro Económico Mundial, conversó con High School Knowledge@Wharton acerca de por qué CFK es diferente de otras organizaciones no gubernamentales destinadas a desarrollar a los jóvenes líderes de hoy y de mañana, y las importantes lecciones que aprendió en el camino, incluido el equilibrio entre ser un soldado y un emprendedor social.

High School Knowledge@Wharton: ¿Qué te impulsó a escribir un libro de memorias a tu edad? ¿No es algo que alguien hace cuando es mayor y está retirado?

Rye Barcott: El principal mensaje que me gustaría llevar a la gente es que no es necesario esperar para ejercer alguna influencia sobre la sociedad, sobre todo si se hace del modo correcto. Eso se traduce en dos palabras que no son particularmente atractivas, pero que caracterizan una gran parte del trabajo que hacemos en CFK: desarrollo participativo. No es sólo un mensaje para los jóvenes de las escuelas secundarias de EE.UU., Europa o de cualquier otro lugar del mundo, sino también para los que tienen 30 años y viven en un barrio marginal. Hay maneras de contribuir con [la sociedad] y de hacerlo ahora, en especial formando relaciones a largo plazo, basadas en la confianza en las personas que pueden ser muy diferentes a ti, y evitando las viejas nociones de liderazgo de ordeno y mando y resistiendo la tentación de amplitud versus profundidad.

Con esto quiero decir que muchas de las tecnologías de hoy en día son realmente poderosas y nos dan un alcance o esfera de acción que era impensable hace 10 años. Todos los miembros de CFK tienen una cuenta en Facebook, independientemente de su edad. Es muy poderoso, y extiende el alcance de nuestras redes. Sin embargo, [contribuir con la sociedad] implica tener relaciones más profundas y duraderas, y confianza.

Este fue uno de los retos fundamentales que enfrentamos en las fuerzas armadas, y traté de ilustrar esto en la narrativa del libro, no sólo [mostrando] las fortalezas y los valores de una organización como la militar, sino también las severas limitaciones a que se enfrenta para lograr sus metas.

Uno de los objetivos del libro fue mostrar las diversas dificultades que tuvo que afrontar CFK, ofrecer un honesto panorama sobre lo que ocurría, para que la gente pueda aplicar algunas de estas experiencias en sus propias vidas, incluso si no están necesariamente en un medio ambiente adverso o barrio marginal. Quería humanizar el poder de un enfoque participativo.

Volviendo a la pregunta de por qué escribir un libro de memorias, el libro había sido rechazado por los editores dos veces. Cuando empecé a escribirlo, el objetivo era en gran parte hablar sobre Kibera y crear conciencia acerca del talento, que el talento es universal y la oportunidad no lo es. Finalmente obtuve algunos comentarios de un agente que dijo: “Mira, otro libro sobre África no tiene por qué llegar de forma necesaria a un público general. Más allá de eso, hay un error fundamental en la narrativa: Tú no estás en ella. Debes personalizarla”.

Incluirme a mí mismo en el libro no fue algo fácil. El objetivo original no era contar mi historia, sino mostrar una vía que otros puedan aplicar en sus propias vidas.

KWHS: Una de las palabras que aparece mucho en el libro es “mentor”, la importancia de tener uno, alguien como el co-fundador de CFK, Tabitha, que fue uno de los varios mentores que tuviste.

Barcott: Cuando hablo con los estudiantes, termino con algunos consejos. Uno de ellos siempre tiene que ver con la tutoría, y el hecho de que no es fácil. Requiere trabajo, inversión. Muy rara vez puedes tener la suerte de que los mentores te busquen a ti. Hay una reciprocidad, y por esto digo: “Escribe notas de agradecimiento”. Es un gesto sencillo, pero no te olvides de la inversión que la gente está haciendo en ti, ni la des por hecho. Tienes que trabajar en ella, hacer que dure, invertir en ella. No es una relación unidireccional. Algunas de las relaciones de tutoría más ricas se convierten en amistad.

Y es muy difícil ir y decir: “No sé la respuesta a esto”, o romper la fría apatía de la adolescencia, que yo también sentí. Yo no era un santo cuando crecía como niño. Ni mucho menos.

Me beneficié a una edad temprana de mi padre y de sus amigos más cercanos, que se acercaron. Eso me dio confianza en años posteriores en la universidad, cuando de repente estaba fuera de la “burbuja” del hogar.

KWHS: ¿Todavía necesitas mentores ahora que estás establecido? ¿O dedicas tu tiempo y energía en ser un mentor?

Barcott: Trato de hacer ambas cosas. Uno de los primeros consejos que me dio uno de mis primeros mentores fue: “Ser mentor no es sólo algo bueno que se hace, también se espera que devuelvas el favor y que respondas a cualquiera que se acerque”.

Mi madre me enseñó a apreciar y conocer culturas diferentes a la mía. Pero fue Kibera quien realmente modificó mi mundo de tal manera que me di cuenta de que se puede aprender de la mayoría de la gente del mundo, si te tomas el tiempo para construir relaciones. No cabe duda de que hay líderes extraordinarios, gente muy talentosa como Tabita que, por todas las ideas superficiales y materialista de éxito que se nos adscribe en el mundo occidental, sería considerada una fracasada. Sin embargo, ellos no se ven como fracasados, y no se negarían a darte un consejo si se lo pides.

En el ejército, se le da mucho valor a la edad y la antigüedad. Esa experiencia puede significar sabiduría. Eso es algo importante que hay que reconocer, especialmente cuando eres un estudiante de secundaria y es posible que pienses que el mundo es pequeño y que sabes mucho de él.

KWHS: Otra palabra que aparece en el libro con frecuencia es “liderazgo”. Mencionas que has conocido gente que dices que son líderes. ¿Qué es lo que ves en un adolescente que es líder?

Barcott: No siempre fui un buen juez en ese aspecto, y en parte por eso incluyo diferentes historias en el libro.

A lo largo del camino, el valor más importante que me hizo [entender el liderazgo] fue uno que los militares ayudan a inculcar: la integridad. La integridad significa ser fiel no sólo a ti mismo, sino también al colectivo social. Los líderes tienen que reflejar integridad a un nivel individual, y luego fomentarla dentro de una organización.

Es uno de los retos que las personas a menudo enfrentan en situaciones de extrema necesidad, debes hacer frente a concesiones que pueden ser intolerables, mientras te mantienes fiel a ti mismo. En ese tipo de ambiente, es todo mucho más difícil.

A los 12, 13, 14 años de edad, la mayoría de los niños tienen la capacidad de liderar y las habilidades se pueden desarrollar. Pero se requiere de mentores y modelos positivos. Es por eso que la misión más importante en Kibera es ayudar a los modelos a seguir. Esto crea un efecto multiplicador. Si tienes 12 años de edad y puedes observar al joven de 16 años que te instruye de forma positiva, puedes cruzar una barrera y decir: “Vaya, eso podría ser posible”.

No respondí totalmente a tu pregunta sobre si hay cualidades y características que busco cuando conozco personas, en parte porque he aprendido que las características que uno puede asumir de un líder [no siempre son las correctas]. Por ejemplo, es muy fácil buscar personas que son como tú, que reflejan tu propio liderazgo. Pero a menudo los equipos más fuertes son los que tienen enfoques complementarios, con la excepción de ese importante valor: la integridad. Y sin confianza, olvídalo, es imposible construir el cambio social.

KWHS: Entonces tú dices que el liderazgo se puede aprender, aunque otros digan que no.

Barcott: Por supuesto. Por eso en el libro trato de ofrecer un panorama rico y detallado de algunos de mis mentores, como mi madre y mi padre. Ellos crearon un ambiente donde tuve la oportunidad de desarrollar la confianza en mí mismo, que a menudo es un atributo esencial [del liderazgo], pero que estuvo siempre limitada por la gran dosis de humildad que surge del hecho de que hay mucho en la vida que está determinado por el momento y la suerte del lugar donde naciste.

KWHS: Tú has viajado a diferentes partes del mundo, por lo que podrías estar en una buena posición para decir si y de qué forma la cultura es importante para el liderazgo.

Barcott: En EE.UU., a menudo la autopromoción es culturalmente aceptada, hablar más alto, para que tu voz sea escuchada. Si tratases de aplicar esto en otros lugares, como Kenia, estarías destinado al fracaso desde el principio. Una de las piezas más importantes del liderazgo participativo es la antigua habilidad de escuchar. Para ser un hacedor eficaz, tienes que ser un muy buen oyente.

A este respecto, una de las cosas que me resultaron más difíciles cuando asistí a la escuela de negocios [después del servicio militar en Bosnia e Iraq], a mí y a otros militares veteranos que prestaron servicio y asistieron a la escuela de negocios, fue tener que adaptarse a la cultura de la búsqueda del interés propio, y reconocer la realidad de que la mayoría de la gente está motivada en cierta medida por el interés propio, pero no en especial por la misión global de la organización. Yo creo que la [esencia de una] empresa no es ganar dinero. Ese es un resultado, no la razón que impulsa la existencia de las empresas. Los líderes tienen que tener un amplio sentido de la contribución de la organización, además de la creación de riqueza para un pequeño grupo de personas.

La razón por la que a los veteranos les costó esto es porque el ejército es una organización basada en el servicio, y valora el grupo por encima del individuo. La manera más segura de fracasar en el servicio militar es ser un gran promotor de uno mismo y perder la visión de lo que realmente importa, que no es tu propio éxito sino el de la unidad.

KWHS: El libro termina en aproximadamente el año 2008. ¿Qué pasó a partir de ahí?

Barcott: Están pasando muchas cosas dinámicas. Salim, uno de los co-fundadores a quienes está dedicado el libro junto con Tabitha, llegó a obtener una Maestría en la Universidad de Manchester [en el Reino Unido]. Nunca tuvo la oportunidad de ir a la universidad, pero sí esta única maestría en Manchester. Se graduó con distinciones, en diciembre de 2010. Él es ahora el primer representante de África Oriental de Ashoka, una red global de emprendedores sociales.

Salim sigue formando parte de CFK. Es miembro de la junta, pero no participa en la organización diaria. Al igual que yo.

KWHS: ¿Qué ha cambiado, y qué sigue siendo igual en Kibera, desde que tú llegaste allí siendo un joven estudiante?

Barcott: Cuando termina el libro, Salim y yo estamos parados en un tejado y Kibera se ve casi igual a cuando yo llegué. Las condiciones aún son terriblemente espantosas. El cambio que observamos tiene que ver con la vida de los individuos dentro de esa comunidad. Consideramos el desarrollo de la autoestima y la confianza.

La pobreza también puede ser un estado emocional. Hay un científico político, que habla de una cohesión de la opresión, cuando uno comienza a bajar las expectativas y no [ve] las posibilidades que existen y que son alcanzables.

KWHS: En el libro, parece que hay frustración, que no sólo hay tensiones étnicas frenando estas comunidades, sino que también, y casi indiscutiblemente, hay tensiones económicas y políticas.

Barcott: Había grandes figuras políticas que utilizaban la ciudad para dividir, en lugar de unir. Lo que CFK intenta hacer a través del deporte es formar equipos basados en la confianza, para que puedan resistir las fuerzas de la violencia… La manera más eficaz de luchar contra [esas tensiones] con recursos limitados, es invertir en la próxima generación, porque es poco probable que tú vayas a cambiar la mentalidad de los llamados grandes hombres que dirigen gran parte del Gobierno de Kenia.

Los jóvenes están hambrientos no sólo de cambio, sino de formar parte de éste. Eso es lo que estamos viendo en todo el norte de África, jóvenes tomando medidas para crear un futuro mejor. Se está haciendo a una gran velocidad, y la demografía es como la de África subsahariana, donde más de la mitad de la población es menor de 15 años. Estos países no pueden permitirse el lujo de no involucrar a sus jóvenes líderes. Es una bomba de tiempo, y es posible tomar una trayectoria diferente si los individuos y los gobiernos adoptan un enfoque más participativo, una visión de cambio, y si reconocen que el cambio efectivo rara vez viene de afuera. Tienen que venir de adentro. El hecho de que alguien viva con menos de 1 dólar al día o en un barrio pobre no quiere decir que no sea capaz, talentoso y ambicioso y digno de recibir tu inversión. Es el espíritu de nuestra organización.

KWHS: ¿Cuáles son las cosas que te ayudaron en el servicio militar que aprendiste mientras estabas en Kibera, y viceversa?

Barcott: Hemos tocado un punto crucial de los militares: la integridad, y la capacidad de encontrar una misión colectiva y reconocer que los fracasos van a venir, pero que debemos seguir adelante. Algunos pueden llamarlo perseverancia. Suena un poco altivo. Algunos lo llaman obstinación. Esto puede ser más característico del enfoque. La tercera parte es enfrentar tus miedos y reconocer cuál es tu tolerancia, sobre todo cuando eres joven, y probarla. Ve a lugares donde puedes no sentirte cómodo, [aunque] esto signifique acercarse al profesor después de clase y pedir ayuda.

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“Los jóvenes están hambrientos no sólo de cambio, sino de ser parte de este. Eso es lo que estamos viendo en todo el norte de África, jóvenes tomando medidas para crear un futuro mejor.”
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