La Fed al descubierto: Entender los peligros de la política monetaria

Un día tranquilo, en una comunidad local de Estados Unidos, la economía está en crisis. La gente, presionada para pagar sus cuentas, está buscando un estímulo cuando, de pronto, sus plegarias obtienen respuesta. Se escucha el rugido de una flota de helicópteros que salen de detrás de la colina más próxima, al estilo de Apocalypse Now, y comienzan a tirar bolsas de dinero por todas partes en un esfuerzo por llevar a cabo un estímulo monetario masivo.

Estas son las imágenes que Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, utilizó para describir la expansión de la oferta de dinero por parte de la Reserva Federal (la Fed). Si bien la realidad de la expansión monetaria probablemente no sea tan dramática como en la película de Francis Ford Coppola, sí plantea la cuestión de cómo puede la Fed colocar de forma rápida miles de millones de dólares en la economía.

¿Una inundación dañina?

La Reserva Federal, el Banco Central de Estados Unidos, manipula la economía a través del Comité Federal de Libre Comercio (FOMC) en la ciudad de Nueva York. Joanne Im, estudiante del último año de West Windsor-Plainsboro High School North en Plainsboro, Nueva Jersey, fue capitana del equipo ganador, el año pasado, del Desafío de Escuelas Secundarias de la Fed, donde los equipos analizan las condiciones económicas actuales y hacen recomendaciones sobre el camino que debe seguir la política monetaria.

Im sabe un par de cosas acerca de la Fed. “La Reserva Federal desempeña la doble función de promover los precios estables y el pleno empleo a través de su control de la política monetaria”, destaca. Cuando la economía cae en picado y la Fed desea ayudar a que la economía se ponga en marcha otra vez, puede hacerlo poniendo más dinero dentro del sistema de dos formas diferentes. Una de las más destacadas es comprar deuda pendiente del Gobierno, sobre todo en forma de bonos, obligaciones o letras del Tesoro. Cuando la Fed compra todos estos instrumentos de deuda, los vendedores obtienen efectivo en vez de la deuda en papel que solían tener. Los vendedores entonces depositan ese efectivo en los bancos, lo que significa que los banqueros terminan con más dinero del que pueden usar para otorgar créditos. Cuando los bancos tienen más dinero para prestar, pueden hacer que a las empresas les resulte más fácil obtener préstamos. Y cuando las empresas obtienen más préstamos para expandirse, eso ayuda a que toda la economía crezca. La Fed decidió poner en práctica esta jugada a principios de noviembre de 2010 y anunció un plan de 600.000 millones de dólares para estimular la economía, que no se había podido recuperar de la dramática caída de 2008. Pero en lugar de ser alabada por sus acciones, la Fed fue denunciada por irresponsabilidad.

¿Por qué algo que se supone que va a crear empleos y prosperidad se enfrenta a una resistencia tan feroz? Resulta que la Fed realmente puede dañar a la economía cuando la inunda de efectivo. “Existe un peligro extremo en calcular a destiempo las compras de bonos y subestimar las presiones inflacionarias” explica Im, refiriéndose a la inflación, definida como un aumento de precios a largo plazo. Incrementar la oferta de dinero baja las tasas de interés (la tasa a la que pides prestado y prestas dinero). Si bien las tasas bajas de forma artificial son buenas para algunos, son muy malas para otros.

Digamos que quieres comenzar un negocio en línea y necesitas algunas computadoras para poder empezar. Si no tienes suficiente efectivo para pagar las computadoras, puedes ir al banco y solicitar un crédito. Cuando las tasas de interés son bajas, puedes conseguir el préstamo y no preocuparte acerca de pagar una gran suma en concepto de intereses.

Esto parece excelente, hasta que recuerdas que para cada prestatario hay un prestamista. Imagina que tomas las ganancias de tu empresa de computadoras y las pones en el banco para pagar los gastos de tu educación universitaria. Al mismo tiempo que el banco presta dinero a tasas de interés muy bajas, también paga tasas de interés más bajas sobre el dinero que está depositado. Esto significa que el interés que ganes sobre tus ganancias por el negocio de computadoras será bastante pequeño, dificultando que ahorres lo suficiente para las cosas que necesitarás más adelante. “Es un arma de doble filo”, dice Im.

Esta tasa de interés baja sobre los ahorros empeora aún más por la inflación. El exceso de efectivo que inyecta la Fed crea una demanda más alta de bienes, lo que eleva los precios. “La inflación es muy perjudicial para cualquier economía, distorsiona las señales de los precios, redistribuye arbitrariamente el dinero y desalienta el gasto a medida que los consumidores ven que suben los precios”, explica Im.

Demasiado bajo durante demasiado tiempo

¿Quizá la Fed nunca debería dejar de comprar bonos y tratar de mantener las tasas de interés cercanas a cero? Im señala que, según las lecciones de “economía para principiantes, es elemental que cuanto más tienes de algo (dinero), se convierte en menos valioso”. En el caso de la Fed, uno de los peligros más grandes de un ambiente con tasas de interés bajas permanentes es la creación de “las burbujas”. La gente tiene dinero extra y no tiene dónde invertir, entonces invierten en cosas cada vez más riesgosas, como las acciones basura. Cuando la música se detiene, estas inversiones son las primeras en perder el valor, y los inversores pierden todo su dinero.

Esto lo aprendimos por las malas en 2008. Después de la burbuja de las punto.com y el 11 de septiembre, “la Fed mantuvo bajas las tasas de interés para alentar un rebote económico, pero las mantuvo demasiado bajas demasiado tiempo y no notificó a los mercados de las inminentes preocupaciones inflacionarias”, resalta Im. ¿El resultado? “Los participantes del mercado se confiaron demasiado, lo que tuvo como resultado una toma de riesgos y actividades especulativas excesivas, que llevaron a la burbuja inmobiliaria”. El banco de Wall Street Lehman Brothers colapsó bajo el peso de sus inversiones, y la gente que compró casas con hipotecas subprime (de tasa baja y alto riesgo) vio cómo sus tasas de interés se dispararon. Después de años de estímulo, la caída fue brutal.

Las tasas de interés están muy bajas todavía, y muchos formuladores de políticas están asustados de que puedan surgir nuevas burbujas e inflación. Sin embargo, con “la evolución del empleo, que permanece dolorosamente lenta, y las turbulencias políticas en Oriente Medio, que empeoran”, Im sugiere que las manos de la Fed están atadas. Si bien el colapso de 2008 todavía está fresco en las mentes de todos, está demostrado que es muy difícil evitar los errores de la política monetaria que nos llevaron a esa situación.

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“Existe un peligro extremo en calcular a destiempo las compras de bonos y subestimar las presiones inflacionarias.”
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