Nat Turner: Un joven emprendedor elegido por Google

Nat Turner dio sus primeros pasos como emprendedor vendiendo víboras en el garaje de su padre. En 2010, justo dos años después de graduarse de Wharton en la Universidad de Pensilvania, Nat y sus socios Zach Weinberg, Scott Becker y Michael Provenzano, todos ellos de unos 20 años de edad, vendieron Invite Media, la empresa de venta de publicidad por Internet que habían fundado, a Google por $70 millones, según datos divulgados. Knowledge@Wharton High School se reunió con Turner para hablar de su vida antes y después de este gran negocio. A continuación presentamos una versión editada de la conversación.

Knowledge@Wharton High School: ¿Por qué te sentiste atraído por las iniciativas empresariales desde tan joven?

Turner: Es una buena pregunta. Todo comenzó en la escuela secundaria. Tenía pasatiempos que se convirtieron en negocios. Como cualquier niño, coleccionaba cartas. Además, tenía un pasatiempo raro: criar víboras. Estos dos entretenimientos evolucionaron hasta el punto de encontrarme con que tenía demasiadas cartas en mi poder. Asistía a exposiciones de cartas en diferentes puntos del país y las vendía. Comencé a crear un sitio web para cada uno de esos negocios, lo cual se transformó en una compañía de diseño web. Luego la experiencia adquirida en la organización me llevó a crear un sitio web, una especie de “puntocom” solo para tarjetas de regalo. Con todo el conocimiento y las vivencias obtenidas, terminé creando Invite Media, empresa que acabamos de vender. Fue un proceso evolutivo y cada iniciativa empresarial se construyó sobre la base de la anterior.

KWHS: Cuando comparas tu posición actual a la de hace 10 años, ¿puedes ver el progreso de Nat Turner? ¿Qué recomendarías a los jóvenes que guardaron esas cartas en algún armario?

Turner: Los primeros negocios pudieron materializarse gracias a que crecí en un hogar con padres emprendedores. Mi padre era un gran emprendedor, al igual que mi madre. Y [ese espíritu tan decidido] se fomentaba siempre al permitir que cada uno se manejara libremente. Cuando empecé la escuela secundaria y la universidad, lo más importante que aprendí fue encontrar a los socios indicados. Contaba con un socio en todos mis negocios, salvo para el de las cartas coleccionables. Invite tuvo éxito gracias a todo el grupo que la fundó. Estoy totalmente convencido de que no puedes hacer todo tú solo. Por lo general, especialmente cuando eres joven, tienes mucho que aprender.

Es muy importante encontrar a alguien que sea técnico si no lo eres, encontrar a alguien que sepa de ventas si no sabes del tema, encontrar a alguien que conozca una industria en particular o que se relacione con cierta gente, por ejemplo, inversores, si no tienes esos conocimientos o contactos; comprender esto es fundamental.

KWHS: Tus padres fueron tu inspiración. ¿Podrías contarnos cómo eran como mentores?

Turner: La clave como padre, al menos en mi caso en particular, es no forzar a nadie a seguir el camino habitual. Tenía muchos amigos cuyos padres eran determinantes: “Bueno, vas a ser abogado, o médico, o consultor, o banquero”. Tenían que decidir entre una de esas cuatro opciones, y ése debía ser el camino que debían tomar. Se consideraba una decepción si no obtenían una pasantía o se desviaban de esa senda. Yo estaba iniciando mi propia empresa en mi primer año de escuela secundaria en lugar de intentar obtener una pasantía, y, en casa, no era visto como algo fuera de lo común. Eso era importante. Si me hubiera sentido presionado para obtener esas prácticas en un banco o cualquiera de las opciones elegidas tradicionalmente en las escuelas secundarias, todo habría sido diferente. Probablemente hoy no sería quien soy.

Creo que el incentivo juega un papel crucial, luego las iniciativas empresariales van surgiendo. No tiene por qué ser algo estándar. Podría ser algo extravagante, por ejemplo, criar víboras en un garaje como lo hice yo. Los caminos están abiertos y el incentivo lo pones tú.

KWHS: ¿Consideraste a todas las empresas anteriores a Invite como generadoras de ingresos, o como experimentos? ¿O eran tan solo una buena manera de frecuentar otras personas inteligentes y divertidas?

Turner: Comenzamos con todas esas empresas esperando que crecieran inmensamente. Y algunas de ellas crecieron bastante, es decir, me permitieron comprar un bonito reloj y un automóvil, era el momento perfecto. Pero hasta que se creó Invite no tuvimos algo realmente grande. Antes de que surgiera esta compañía, me encontraba en la escuela secundaria o a punto de comenzar la universidad. Elegimos los mercados erróneos, y no contábamos con el dinero suficiente para salir a vender. Los proyectos no fueron ejecutados de forma correcta, no conocíamos la tecnología lo suficiente, en fin, hubo varias razones.

KWHS: Cuéntame cómo surgió la idea de Invite y cuándo supiste que éste podría ser el gran negocio.

Turner: Invite comenzó de un modo absolutamente diferente. De algún modo todo comenzó como una red de publicidad de videos. Conocimos a los fundadores de YouTube antes de que éstos salieran al mercado, y ellos tenían la idea de construir este sitio masivo de videos. Vimos todo ese inventario de videos allí en la web -y toda la gente que los miraba- y pensamos: “No hay publicidad añadida a tanto material”. Una compañía en la cual había trabajado llamada VideoEgg contaba con 500 millones de videos visualizados al día, o al mes, que no estaban generando ingresos. Los costes del servidor solo para alojar estos videos eran de medio millón de dólares. Pero no había forma de obtener anunciantes.

El nombre Invite en realidad surge de nuestro deseo de construir una unidad de anuncios que apareciera a modo de ventana, como cuando ves baloncesto en TNT y te fijas en el adelanto del nuevo programa de televisión que sale en la parte inferior izquierda de la pantalla. Es lo que nosotros denominábamos “invite” (una invitación): te invitaba a mirar algo, te invitaba a hacer algo. Al principio nuestra idea era tener esta unidad de anuncios Invite en la parte superior del inventario de videos. Francamente, la idea era un desastre. Hace cuatro años los anunciantes no sabían cómo darle valor a las listas de videos, no contaban con unidades creativas para eso y, por lo tanto, la idea seguía rondando en nuestras cabezas. El siguiente proyecto surgió en torno a las aplicaciones de Facebook, y el posterior se basó en intercambios de publicidad, que es lo que hacemos actualmente; esa idea se transformó en un modelo de agencia que vende anuncios a las agencias de publicidad.

Necesitamos alrededor de un año y medio para pasar de “Bueno, tenemos una idea, vamos a empezar a trabajar” hasta llegar a “Bien, tenemos una idea que va a funcionar, contratemos gente y construyamos en base a eso”. Nuestros inversores estuvieron muy nerviosos durante ese período de tiempo. Es la “idea du jour”, como la denominó uno de nuestros inversores.

KWHS: Cuéntanos sobre algunos de los desafíos de Invite, por ejemplo, el problema que tuvisteis para alquilar las oficinas. Leí algo acerca de un tiroteo en algún lugar. Y tú aún estabas en la escuela la mayor parte del tiempo.

Turner: Tener un negocio en la escuela es difícil al principio. Comenzamos cuando estábamos en tercer año. En realidad, terminaba teniendo mejores calificaciones, dependiendo del semestre, cuando tenía más responsabilidades. Repartes tu tiempo. Uno de los desafíos más grandes fue encontrar un lugar físico. Nuestros clientes se encontraban en Nueva York y nuestra escuela en Filadelfia. Incluso hoy en día tenemos unas 15 personas aquí en Filadelfia, trabajando en cuestiones de ingeniería, que pudimos contratar y que provienen de lugares como Penn y Drexel. En Nueva York es mucho más difícil. En aquella época asistíamos a clase aquí y a la vez teníamos que acudir todos los días a reuniones en Nueva York, donde también estaban radicados los inversores. Viajábamos todas las noches al mismo tiempo que preparábamos los exámenes trimestrales y finales, entre otras responsabilidades escolares.

Tuvimos dificultades a los 21 años cuando necesitábamos contratar a un vicepresidente de finanzas y otro de ventas. Muchos inversores y consultores nos aconsejaron contratar a gente mayor, a expertos en el tema. Pero la idea no nos convencía. Queríamos contratar a gente más joven y con ansias de progreso que no hubieran trabajado en esto antes y que estuvieran buscando una oportunidad.

Hubo un tiroteo en nuestra oficina. Mi socio fue asaltado a punta de pistola afuera de mi departamento un verano. Pero, a fin de cuentas, creo que a todas las empresas les sucede algo similar.

KWHS: ¿Podrías describir cómo fueron esas semanas y los meses más críticos hasta realizar la transacción con Google?

Turner: No teníamos un plan B [cómo ellos, en última instancia, abandonarían el negocio, lo pondrían en venta o utilizarían alguna otra estrategia]. Durante el proceso recibimos varias ofertas para vender a precios menores. Se nos presentaron muchas oportunidades. Estábamos construyendo una empresa muy valiosa y lo sabíamos. Sin embargo, aún no sabíamos qué tan valiosa era. Éramos los compradores de algunos inventarios de Google, y Google era nuestro proveedor. Sabíamos desde el primer día que era la fusión perfecta.

La razón del entusiasmo que sentíamos por esta idea es que había muchas empresas que querían adquirir nuestra tecnología. Nos preocupaba un poco que Google no tuviera interés porque lo que ofrecíamos era caro. Tal vez éramos demasiado jóvenes. Entre los seis y nueve meses que transcurrieron hasta llegar el momento [de la venta] fue una etapa de negociación con Google y otras empresas. Teníamos que convencerlos de que éramos la empresa que debían comprar, pero debíamos estar seguros de que ellos iban a invertir en nosotros, que nos iban a llevar por el camino correcto para que el negocio progresara.

Fue muy estresante porque recaudar dinero y vender tu empresa es casi un trabajo a tiempo completo. Y todavía éramos solo Zach y yo, y nuestros dos socios, Scott y Michael, dirigiendo la empresa. Contábamos con muy pocos empleados gerentes; finalmente lo resolvimos y ahora contamos con un personal excelente. Pero en su momento era un grupo muy reducido.

Los seis meses previos a la venta trabajábamos más duro que nunca porque teníamos que mantener el negocio en marcha. Además debíamos prestar atención a nuestros accionistas y asegurarnos de que el negocio salía adelante.

KWHS: ¿Hubo algún momento en que pensaras: “Esto no va a funcionar”?

Turner: No pensábamos que el negocio pudiera fallar. Era más la disyuntiva de “¿Debemos hacerlo o no?” Había una gran cantidad de empresas que estaban interesadas, sabíamos que lo que teníamos entre manos era valioso. No era que estuviéramos intentando venderle a alguien una casa de paja. Zach y yo jamás habíamos experimentado algo así antes. Íbamos de aquí para allá todos los días durante seis meses. ¿Debíamos hacerlo o no? Todo se resumía en: “¿Es el momento indicado para hacerlo? Si esperamos, ¿tendremos una oportunidad más importante? ¿Qué sucede si no lo hacemos? ¿Google le compra a alguien más? Las piezas de ajedrez se iban moviendo.

KWHS: Otra parte del trato era decidir cuáles serían sus roles en Google. ¿Cómo encararon el tema?

Turner: Una de las razones principales por la que elegimos a Google es que ellos decidieron darnos mucha independencia. Aún seguimos funcionando como una entidad legal. Zach y yo y nuestro grupo principal de empleados somos los que seguimos dirigiendo la empresa día a día. Eso no ha cambiado. Así que pasé de tener poco tiempo a tener más tiempo, haciendo lo mismo que antes. Ya no tengo que preocuparme más acerca de cuestiones como la Junta directiva. Ya no soy el consejero delegado, ni tampoco tengo la responsabilidad de recaudar fondos. Google tiene mucho dinero. Francamente, no tengo que preocuparme por muchos de los asuntos típicos de un fundador inicial.

KWHS: Sabías que eras un emprendedor en la escuela secundaria y parece que nunca tuviste un momento en el que dijeras: “Caramba, estoy seguro de que puedo ser un banquero de inversiones”.

Turner: Empezaba mi primer año [universitario]. Tienes que elegir al grupo de compañeros apropiados y las clases adecuadas. Cometí el error de pensar en elegir demasiado pronto un campo en el cual enfocarme en Penn. Comencé con clases sobre finanzas de forma muy apresurada, porque pensaba que eso es lo que hacían todos. La realidad es que aquí hay grupos de personas para hacer de todo: hay emprendedores, gente de finanzas, consultores, etc. Existen estos grupos principales. Me aseguré de centrar mis esfuerzos fuera de la escuela con gente que creía que quería hacer lo mismo que yo: proyectos empresariales. Durante el primer año universitario sólo debes ser fiel a lo que quieres hacer. La buena noticia es que no te obligan a nada.

KWHS: ¿Y qué pasa si no sabes qué camino tomar, pero la iniciativa empresarial está entre uno de los tres o cuatro objetivos que tienes en mente?

Turner: Cuentas con cuatro veranos cuando estás aquí, incluyendo uno entre la escuela secundaria y la universidad. Hice una pasantía de capital riesgo en mi primer año. El segundo fue de iniciativas emprendedoras, y ahí fue cuando supe qué quería hacer. Inicié una empresa en tercer año. Tienes veranos, así que aprovéchalos.

No vas a descubrir [lo que quieres hacer] en las clases. En el aula, las finanzas parecen lo mejor del mundo, incluso la iniciativa empresarial. Y luego lo experimentas en la vida real y te das cuenta de que no es lo que esperabas o te resulta aburrido.

Les aconsejo que salgan al mundo y trabajen. Cuando te gradúas, entras en una rutina: obtienes un trabajo a tiempo completo y un sueldo. Es muy difícil volver atrás y decir: “Quiero cambiar de profesión”. Es totalmente factible, y la gente lo hace todo el tiempo. Pero es más complicado empezar de cero, una vez que ya has comenzado tu propia familia o cualquier otro proyecto.

KWHS: ¿Lo que aconsejas es asumir riesgos en verano?

Turner: Hagan prácticas. Las sociedades de capital de riesgo son fantásticas porque es lo más parecido a las iniciativas empresariales, mientras, a la vez, puedes seguir con las finanzas. Además estas entidades tienen empresas en cartera. Estas empresas pueden ser de cualquier tipo, y puedes elegir lo que desees. Formé una sociedad de capital riesgo y luego la transformé en una pasantía dentro de una de las empresas en cartera. O puedes regresar a la sociedad de capital riesgo si hiciste un buen trabajo. Desde luego, debes arriesgarte e ir en busca de oportunidades laborales.

Es muy importante estudiar. He conocido muchos emprendedores o aspirantes a ello que no continúan estudiando, ya sea porque no asisten a la universidad o no llegan a graduarse. Son pocos los Mark Zuckerbergs que pueden dejar la universidad y convertirse en millonarios. Hay otros 999 emprendedores que abandonaron sus estudios y actualmente se arrepienten, y es muy difícil volver atrás. Es de suma importancia obtener un título. Marcará la diferencia cuando te enfrentes al mundo laboral.

Enlaces relacionados

“Son pocos los Mark Zuckerbergs que pueden dejar la universidad y convertirse en millonarios.”
This entry was posted in Artículos, Emprendedores y Líderes, Tecnología, Vídeos. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

Join the Discussion