Janet Monge habla sobre restos óseos, el negocio del museo y su carrera como antropóloga física

Janet Monge dice que nació siendo antropóloga. Aún así, necesitó muchos años de búsqueda espiritual para decidir que los esqueletos iban a formar parte de su verdadera carrera. Debido a su cargo como conservadora al frente del departamento de antropología física del Museo de Arqueología y Antropología de Pensilvania, Janet realiza viajes a lugares cercanos como Malvern, Pensilvania, para investigar restos óseos de trabajadores del ferrocarril enterrados en una fosa común y a otros lugares tan lejanos como Croacia para estudiar la mayor colección de fósiles del Neandertal.  Knowledge@Wharton High School habló con ella acerca de su fascinante trabajo y del desafío de los museos para avanzar hacia el futuro. A continuación presentamos una transcripción editada de la conversación.

Knowledge@Wharton High School: Hola. Hoy nos encontramos con Janet Monge, conservadora de colecciones óseas a cargo del departamento de antropología física del Museo de Arqueología y Antropología de Pensilvania, EE. UU. ¿Cuáles han sido los principales temas de investigación en los últimos años? ¿Y a qué lugares le ha llevado su trabajo?

Janet Monge: Es una pregunta difícil, ya que hago muchas cosas diferentes y viajo a muchos lugares diferentes. Pero mi trabajo está orientado principalmente hacia el estudio de materiales óseos de diferentes tipos. Trabajo con el material óseo del Museo de Pensilvania. Tenemos colecciones enormes, muy extensas y maravillosas. Hay investigadores de todo el mundo que vienen a ver estas colecciones. Es parte del trabajo, pero probablemente es sólo una pequeña parte. La otra parte consiste en realizar viajes a diferentes lugares para ver y estudiar materiales óseos.

De todos esos viajes, el más cercano es a Duffy’s Cut, que se encuentra en Malvern, Pensilvania. Allí se han encontrado algunos restos óseos. Hasta ahora es un sitio realmente interesante. Estos restos probablemente correspondan a trabajadores ferroviarios que tal vez hayan sido asesinados -con certeza murieron, pero es posible que hayan sido asesinados- cuando construían una [sección] del ferrocarril de Pensilvania. Por eso, el lugar está cerca.

También trabajo en el extranjero, en diferentes lugares. Gran parte de las investigaciones que he realizado han sido sobre la evolución humana. Viajo por todo el mundo para ver fósiles. En este momento estoy planeando un viaje en diciembre a Zagreb, Croacia, donde se encuentra la mayor colección de fósiles del Neandertal. Es probable que en enero vaya a Kenia, que es la cuna de la historia de la humanidad. Al igual que todos los que han estado allí alguna vez, considero que es un lugar extraordinario para visitar.

KWHS: El Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania recibió por parte de la Fundación Nacional de Ciencias una subvención por 3 años de 1.7 millones de dólares: la mayor contribución que el museo ha recibido. Parte de ese dinero fue para costear la exposición itinerante del museo “Surviving the Body of Evidence.” (Rescatando Pruebas) ¿Qué se mostraba en esta exposición y cómo se presentaba la información?

Monge: En realidad es una exposición sobre la evolución y el proceso evolutivo. Decidimos utilizar una estrategia completamente diferente. Estoy segura de que la mayoría de los lectores han visitado museos y visto algo sobre la historia evolutiva de algún tipo de vida. Seguramente ha sido sobre dinosaurios. Podría haber sido sobre cualquier otra cosa. Y podrían haber visto una exhibición sobre la evolución humana, por ejemplo. Sabemos que hay muchos buenos museos que hacen exposiciones sobre la evolución humana. Por eso decidimos alejarnos un poco de esto y contextualizar verdaderamente a los seres humanos, la historia de la humanidad y la evolución humana.

La exposición está orientada (creo que estuvimos muy acertados en esto) en mostrar las consecuencias de los procesos evolutivos en nuestra vida cotidiana y en dar alguna indicación sobre el funcionamiento de la evolución en el futuro aunque esto no sea previsible. Por eso les planteamos un enigma para que piensen sobre el futuro de los seres humanos en el planeta, aunque por supuesto que no se puede predecir completamente. La pasamos muy bien. En cierta manera pedimos a las personas que se proyecten a sí mismos en el futuro con todos sus problemas, sus asuntos, y sus puntos positivos también, desde una perspectiva evolutiva. Al hacer esto les ofrecemos la posibilidad de encarnar el proceso evolutivo de una manera que nunca antes las exposiciones sobre la evolución habían propuesto.

KWHS: Muy pronto va a comenzar la gira de la muestra itinerante [del museo]. ¿El trabajo en la gira ha incentivado nuevas investigaciones?

Monge: En estos momentos el museo está viajando por el país… Los museos tratan de organizar muestras itinerantes porque, si bien pagan un arancel por alquiler, es mucho más económico que construir [desde cero] un lugar para la exposición. Por eso, la muestra continuará la gira a diferentes lugares con estadías de tres o cuatro meses.

¿Qué ha incentivado? Seguramente despertó mucho interés, ya que despertó también mucha controversia, aún en aspectos que nunca me hubiese imaginado, lo que es muy satisfactorio. Uno piensa que sabe lo que va a suceder y luego los resultados de lo que hacemos son diferentes a lo que esperábamos. En estos momentos la muestra se encuentra en el Museo de Historia Natural de Cleveland en Cleveland, Ohio. Una de las consecuencias del proceso evolutivo en la biología humana en la que hacemos hincapié es el parto. Como resultado de esto, un grupo activo en defensa del parto natural en Ohio, objetó algunas de las razones médicas que dimos sobre la funcionalidad de la cesárea. El grupo consideraba que había un exceso de [cesáreas] en Estados Unidos debido a que el nacimiento se había transformado en algo altamente biomedicalizado y no debería ser así. Este grupo que defiende el parto natural comenzó a enviarme los últimos meses una serie de correos electrónicos fuertes. Interesante. Nunca pensé que nuestras afirmaciones iban a resultar controvertidas por reconocer que los seres humanos a lo largo de la historia han tenido un montón de dificultades asociadas al parto.

Por eso, en términos de investigación, nos obliga a pensar y repensar siempre la manera en la que presentamos el proceso evolutivo. [Estas presentaciones] siempre van a ser un desafío para reevaluar todos aquellos principios que damos por verdaderos y de esta manera tener la posibilidad de ver otras perspectivas. Cada día es un desafío para nosotros.

KWHS: En el año 2002, estableció la Base de Datos Moderna Humana y de Primates de Pensilvania. ¿Qué le permitió comenzar con este proyecto? ¿Y cómo cambió la manera de compartir sus investigaciones con los demás a partir del desarrollo de Internet y de los avances tecnológicos?

Monge: Los museos tienen el desafío de avanzar hacia el futuro. ¿Qué significa esto? ¿Cómo hacemos para llevar la información a la mayor cantidad de personas? ¿Cómo lo hacemos con mayor eficiencia? Ésta fue una idea de un compañero de trabajo, Tom Schoneman, que se encuentra ahora en la Universidad de Indiana. [Pensamos] que iba a ser una gran idea [utilizar] parte de la tecnología que se encuentra disponible, especialmente en lugares como Pensilvania, donde tenemos un centro biomédico extraordinario con diferentes tipos de instrumentos que nunca podríamos llegar a tener en el museo. Por eso los museos están abiertos al progreso tecnológico. Lo que decidimos hacer es dedicar nuestro tiempo realizando exploraciones por TAC a todas las colecciones del Museo de Pensilvania (las colecciones óseas) y luego poner estos exámenes a disposición de cualquier investigador en cualquier parte del mundo para que pueda utilizarlos en su propia investigación.

A nosotros nos resulta fabuloso ya que nuestros especímenes y nuestros nombres aparecen en publicaciones de todo el mundo, cosa que nunca hubiese sucedido si fuéramos sólo un lugar en Filadelfia. Y lo hacemos con más eficiencia y de una manera más barata. Así también tenemos información que nunca vamos a perder. El formato digital permite tener la información disponible siempre. Esto es algo de lo que estamos muy orgullosos.

KWHS: Además de su trabajo en Pensilvania, es la dueña de una pequeña empresa sin fines de lucro que distribuye sus productos por todo el mundo vendiéndoselos a museos y universidades para investigación y aprendizaje. Este programa se conoce como “Casting Program” (Programa de Réplicas). ¿Qué la impulsó a comenzar con esta obra sin fines de lucro?

Monge: Ésa también es una muy buena pregunta. Una pregunta difícil de responder, ya que después de haber estado 25 años en esto todavía me pregunto: ¿Por qué me involucré en este sector? “Es una actividad que consume mucho tiempo, pero es algo clave. Como cualquier cosa que uno haga en la vida, el trabajo bien hecho es algo que produce mucho placer. La mayor parte de mi trabajo consiste en enseñar y trabajar con las colecciones de los museos. Pero soy de esa clase de personas que necesita un poco más, hacer algo más. El “algo más” para mí fue ofrecer la posibilidad de que estas réplicas perfectas puedan ser distribuidas a diferentes instituciones educativas, incluyendo otros museos. Hacemos reproducciones, por ejemplo. Si ha visitado alguna exposición sobre la evolución humana seguramente haya visto nuestras réplicas. Deberíamos firmarlas porque muchas personas no saben de dónde provienen.

En realidad, este programa y este proyecto fueron parte del museo de Pensilvania durante mucho tiempo. Había reproducciones de fósiles realizadas en los años 40. La historia no es muy clara al respecto. El registro de archivos del museo no era lo que es ahora. Por lo tanto, nos resulta difícil precisar el tiempo y el lugar. Lo importante es que el museo se interesó por el negocio de realizar réplicas. Comenzaron con la reproducción de varios objetos arqueológicos que se ven en el museo, pero también se interesaron por la reproducción de fósiles. De esta manera terminaron comprando un conjunto de moldes. Estas réplicas de fósiles se hacían en una organización en Nueva York y luego se distribuían con la forma de estos moldes. Lo que ocurre en estas situaciones es que cada vez hay [más] interés y el proceso es realmente exigente. Lleva mucho tiempo capacitar a quienes quieran realizar esta actividad. En un determinado momento se volvió imposible continuar con el proyecto. Entonces, a principio de los 60, cerraron el programa.

Alan Mann, mi colega y mentor en Pensilvania por aquél entonces, se interesó verdaderamente en revitalizar el proceso. Por eso lo instituyó de nuevo en 1975. En el año 1976, cuando llegué a Pensilvania, él estaba buscando un gerente de laboratorio. En esa época yo estaba haciendo el posgrado. A partir de ese momento y durante los 20 años siguientes aprendí verdaderamente el proceso. Ése es el tiempo que lleva tomar un hueso antiguo, cubrirlo con silicona y rogar que no ocurra nada malo al sacarlo de la cobertura de yeso. Se necesita tiempo para adquirir confianza para realizar esta actividad.

A partir de ahí, los dos nos interesamos más por expandir el programa. Comenzamos a viajar por el mundo realizando reproducciones de fósiles y trayéndolas a Pensilvania. En estos momentos tenemos cerca de 3.200 moldes sacados de fósiles originales, lo que representa un logro importante. La mayor parte del tiempo lo pasamos en Europa, pero también sacamos moldes en Australia y en todas partes de África. Estos moldes se encuentran en el museo de Pensilvania y, al tratarse de moldes de fósiles originales, tienen una gran demanda. Son ejemplares especiales. Están hechos a medida. Hay personas que nos llaman y preguntan: “¿Ustedes hacen esta pieza?” Tenemos un sitio web. Y también realizamos otras actividades que no se encuentran en el sitio.

Hablamos sobre cómo vamos a producir una réplica y sobre el tiempo que nos va a llevar el trabajo. Si es un objeto raro, resulta muy caro reproducirlo. Por eso cuando decimos que es un trabajo intenso nos referimos al tiempo y al esfuerzo que demanda. Nos puede llevar meses realizar la reproducción de una sola pieza. Pasé los últimos seis meses reproduciendo un fósil que acababa de ser excavado en Rumania. Se trataba de una pieza muy frágil, muy difícil de reproducir. Esta pieza va a formar parte de una exhibición en el Smithsonian, que abre en enero. Me gusta trabajar con las manos. Básicamente, la mayor parte del tiempo trabajo en las aulas de clase. En el museo, en general, también trabajo con las manos. Pero me gusta resolver situaciones: si me dan un buen problema, soy feliz.

KWHS: Antes mencionó la parte empresarial del trabajo en el museo. ¿De qué manera resuelve el conflicto en el que el museo es a la vez una empresa y una institución académica?

Monge: Creo que ahora todos los museos se encuentran en esa encrucijada. No puedo decir que estoy del lado de la administración o que conozco cómo es el proceso. Creo que todos los museos del mundo tienen, en esta época, ese gran desafío. Eventualmente van a tener que estudiar una manera de administrar las finanzas, además de poder financiar la misión a largo plazo. ¿Cuál es su función en el futuro? Es una gran pregunta.

¿Quién es nuestro público? ¿Qué le interesa? ¿Por qué mostramos cosas? Éstas son las preguntas que nos parecen obvias o pensamos que son intuitivas y no lo son. En un mundo donde la mayoría de las cosas pasan a través de los medios de comunicación, si se pueden ver los grandes objetos del mundo en un programa especial de la televisión, ¿qué es lo que hace que un museo sea un complemento o una extensión o algo más importante que ese programa? Este tipo de situaciones nos resultan complicadas.

La gente también dice: “Tenemos que gastar todo ese dinero en ir allí. ¿Hay realmente una justificación para ir al museo?”. Como todos saben, los museos cobran entrada y tenemos que hacerlo. Si se trata de una familia: mamá, papá y dos niños, la tarde de museo cuesta unos 150 dólares, no tanto en el de Pensilvania, pero sí en otros. He estado en varios que cobran estas tarifas. ¿Qué experiencia especial van a vivir esas familias cuando entren en el museo?

Será interesante ver qué sucede en los próximos 10 años. Creo que muchos de nosotros llegamos a la conclusión de que los medios de comunicación no han reemplazado la experiencia cara a cara. De lo contrario, sería admitir que todos nosotros hemos estado encerrados en un cuarto haciendo nuestro trabajo. Lo que sería factible, ya que todo está digitalizado. ¿Por qué necesitamos una experiencia así? Somos humanos. Necesitamos esa experiencia social, y un museo es una experiencia, no solo de objetos sino de un contexto social. Es algo que no se puede reproducir en otro ámbito.

KWHS: Generalmente tenemos la visión de los arqueólogos y los antropólogos excavando cerca de las pirámides de Egipto. Si bien su trabajo la puso en contacto con momias, también ha dirigido investigaciones sobre otros temas. ¿En qué se asemeja y en qué se diferencia su trabajo a lo que nosotros imaginamos?

Monge: Mucha gente no se imagina lo tedioso que es gran parte del trabajo que realizamos. A veces nos muestran la parte del trabajo que parece “glamurosa”. Pero no muestran el día a día en que nos pasamos sentados en el laboratorio limpiando el diente número 150. O tratando de asegurarnos de que hemos acomodado todo adecuadamente en un depósito para poder recuperarlo. Son ese tipo de situaciones las que forman parte del proceso y que mucha gente no tiene en cuenta.

Por esta razón el Museo de Pensilvania es tan bueno porque queremos que nuestros alumnos hagan esto: recolecten información. La maravillosa explosión mental no ocurre a cada segundo del día. Se necesita una alta dosis de empuje y motivación para estar animado y realizar el trabajo tedioso que es el ingrediente necesario de cada investigación, no solo en el museo, en todas partes.

Aún más frustrante es cuando se realiza todo ese trabajo y no se llega a nada. Un científico debe reformularse constantemente los pensamientos, reajustar, relanzar constantemente, ése es el proceso. No creo que sea fácil -o glamuroso- y a veces no muy divertido.

KWHS: Entonces, ¿qué fue lo que le hizo tomar la decisión de ser antropóloga física? ¿Y le parece que en un futuro cercano va a cambiar la manera en que los antropólogos dirijan las investigaciones?

Monge: Buenas preguntas, también. No tuve el momento “de revelación” como otras personas. Tengo algunos alumnos que vienen y pueden decir exactamente cuál fue el momento en el que decidieron ser antropólogos. Eso no me sucedió a mí. En cierta manera tuve la experiencia, que es probablemente igual de profunda, pero no es lo mismo que cuando se piensa sobre ello. Comencé a tomar clases de antropología y me di cuenta que siempre había sido una antropóloga. Fue como si hubiese nacido antropóloga. Muy natural. No significa que no pensaba, pero tenía una conexión natural con el tema. Sabía que era algo que quería hacer. Durante mucho tiempo me negué a aceptarlo.

Entonces probé con diferentes especialidades siempre buscando mi lugar, ya que vengo de un ambiente donde la gente no se dedicaba a la antropología. Estoy segura que no sabían ni siquiera pronunciar la palabra. No tenían ni idea de lo que hacía un antropólogo. Así era en mi caso. Ahora le tengo que explicar esto al grupo de familiares y vecinos que preguntan: ¿Qué estas estudiando? ¿Vuelve a decirme a qué te dedicas?”, incluyendo a algunos de los miembros de mi familia inmediata que en su momento pensaban: “Dios mío, pensé que fuiste a la universidad y te graduaste como médico, o abogado, o dentista, o de esto o de lo otro”. ¿Qué llegas a ser y qué haces al ser antropóloga? Estas sentada en el laboratorio. Observas cosas. Excavas en la suciedad. ¿Los adultos hacen esto?

Fue una de esas cosas que no podía evitar. Tampoco decía, de acuerdo, todo es maravilloso. Lo voy a hacer igual. Medité mucho acerca de si esto era lo que quería hacer. No me arrepiento. No pienso que haya sido una carrera particularmente fácil. Lo que sucede con la antropología es que nunca dejas de ir a la escuela. Terminas y te encuentras en una especie de internado durante un largo periodo de tiempo. Es una lucha constante para conservar la energía necesaria para adquirir la base educativa que te permita hacerlo. Pero si perseveras y amas algo, no hay problema. No hay ningún problema.

Enlaces relacionados

University of Pennsylvania Museum of Archaeology and Anthropology (Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pensilvania)

University of Pennsylvania Museum Fossil Casting Program (Programa de Réplicas de Fósiles del Museo de la Universidad de Pensilvania)

Penn Modern Primate and Human CT Database (Base de datos de Primates Modernos y Exploraciones Humanas por TAC de Pensilvania)

American Anthropological Association (Asociación Antropológica Americana)

Internships for Anthropology Students (Pasantías para Alumnos de Antropología)

National Association of Student Anthropologists (Asociación Nacional de Estudiantes Antropólogos)

“ Mucha gente no se imagina lo tedioso que es gran parte del trabajo que realizamos. Un científico debe reformularse constantemente los pensamientos, reajustar, relanzar constantemente, ese es el proceso. No creo que sea fácil - o glamoroso - y a veces no muy divertido. ”
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